Se han ajustado las cuentas, hechas a toda prisa cuando el relevo presidencial, a base de presentar un nuevo gobierno de la Junta, en el que unos van y otros vienen sin que nada sustancial cambie. Ni siquiera el incómodo papel del Presidente, al que visiblemente le han impuesto, como desde el principio fue propósito de ZP, su propia eventual sucesora, y el trágala de seguir contando con el viejo “aparato” manteniendo a su mascarón de proa al menos mientras los novatos se consolidan. Otro gobierno de nivel mediano cuando no bajo, para sustituir al que ha fracasado en un año mal contado. La inseguridad del líder no ha sido en absoluto remediada por la comedia congresual.

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