Como para templar la impaciencia de los apóstoles del “cambio”, la Junta ha avanzado por fin varias medidas que son realmente novedosas y prácticas. Una, la de renunciar a los innúmeros aforamientos de los políticos; otra, la de proteger a los funcionarios denunciantes frente a la arbitrariedad de los jerifaltes; y una tercera, tan esperada, como es la de suprimir la compra  en dudosas subastas de los medicamentos que nos receta el SAS. Eppur si move!, diría Galileo, y sin duda coreará el amplio sector de los profesionales sanitarios que ha venido criticando esta singularidad andaluza que consistía en ahorrar a base de regatear calidad –cuentan que negociando en oscuros mercados– en  los fármacos destinados a nuestros enfermos. Es probable que más de uno se mese ahora los cabellos a la vista de lo fácil que resultaba el arreglo.

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