Si se confirma la denuncia del alcalde ‘independiente’ de Lucena sobre la situación financiera del consistorio heredada de los equipos de gobierno del PSOE que le precedieron sería cosa de que la Junta adoptara medidas y el partido dijera lo que tenga que decir ante la multiplicación de estas gestiones calamitosas. Lo de Beas se puede aplazar pero será difícil que se olvide el sartenazo propinado por el Tribunal de Cuentas a la alcaldesa del PSOE, aunque esto de Lucena –2.500 habitantes, siete mil temporeros—superaría con mucho, si cabe, aquel estropicio impune: 250.000 euros pendientes a Hacienda, 150.000 a acreedores, 600.000 en préstanos contraídos por aquellos, contabilidad manga por hombro, infraestructuras fantasma, subvenciones por justificar… Alguien debe exigir a los responsables algo más que el silencio.

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