Un comité del Parlamento Europeo acaba de pedir al gobierno comunitario de Bruselas que abra expediente para averiguar qué está sucediendo en la marisma onubense tras el vertido de fosfoyesos que Chaves, al menos de boquilla, parece que sería partidario de cortar por lo sano. La cosa parte una vez más de Greenpeace y lo que se pide es, nada menos, que además de impedir los vertidos con carácter inmediato, se proceda a declarar la zona como radioactiva y a realizar sin tardanza un estudio epidemiológico solvente que aclare el alcance real de lo que los denunciantes llaman el “desastre ecológico” y sus repercusiones sobre el estado sanitario de la población de Huelva. M´s que nuevas descalificaciones de los “verdes”, lo razonable sería coger entre todos y por los cuernos a ese toro que, por otra parte, tratan de capotear desde hace tiempo algunos de nuestros médicos. 

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