Hemos pasado de la primavera al invierno y lo que fuera un ambiguo movimiento social en los países árabes se ha convertido en una situación política real, claramente perfilada a favor de los partidos islámicos. Vuelve la teocracia, ya ven lo que son las cosas, y no sólo la traen desde dentro los que tal vez sueñan aún con su utopía sobrehumana, sino que incluso los emigrantes que disfrutan de plena libertad en los países desarrollados parecen apoyar con fuerza el proyecto, como acaban de demostrar los tunecinos enviando por correo su voto a favor del partido Ennahda o los marroquíes votando desde aquí al PJD. De momento la tesis es que se trata de un islamismo “moderado”, es decir, compatible en principio con las exigencias democráticas que se plantean desde Occidente, pero ya hemos podido escuchar en Marruecos, en Libia o en Egipto –como en su día en Argelia—que será necesario supeditar la ley a la “charia”, es decir, ni más ni menos que supeditar el ordenamiento jurídico al mandato religioso. Una ministra francesa, la encargada de Juventud, Jeanette Bougrab, que es de origen árabe, ha salido a la palestra para mostrar su inquietud ante esta ola que, al menos de momento, parece imparable, diciendo sin titubear que eso del islamismo “moderado” es un oxímoron dado que “no existe para nada una charia light” sino ésa que, al constituirse en fundamento del derecho, supone necesariamente “una restricción de las libertades y, en especial, de la libertad de conciencia”.  ¿Cómo convivir en un mismo mundo culturas que mantienen una visión medieval del Poder, de la convivencia o de las relaciones entre los sexos, al tiempo que perpetúan un derecho bárbaro que no depende de la razón sino de la fe? ¿Y sobre todo, cómo conseguir esa paz multicultural dentro del ámbito civilizado de los países que hace ya siglos que tuvieron su Ilustración? El invierno árabe está resultando más inclemente de lo que los ingenuos creyeron ver en primavera.

Lleva razón la ministra, no hay medias tintas en este juego del todo o nada que implica siempre la teocracia. Cuando fragüe esta gigantesca operación y se unan al baile Irán, Afganistán y tal vez Irak o Jordania, comprobaremos que la estrategia europea de convivir con el integrismo radical con la condición imaginaria de que no traspase las líneas rojas del imaginario democrático no es más que una cataplasma inútil, como resulta serlo siempre el intento de mezclar al agua y el aceite. Sabía lo que hacía aquel pontífice que prohibió en una encíclica adjetivar como cristiana a la democracia, aparte de que no hay Inquisición buena. Ellos y nosotros quizá lo comprendamos cuando sea demasiado tarde.

12 Comentarios

  1. Abunadn los saludadores de novedades. Recuerden hace poco la bienvenida al 15M. Lo de la primavera árabe fue una leyenda respaldada por la moda informática y quien sabe si también por su industria. Ahí tenemos los resultados.

  2. Cuando la democracia era un buen sistema para el mercado de capitales, entonces se extendió a países a cuya población (como se ve) no le interesaba el tema. Ahora que en Europa es ese mercado de capitales el que quita y pone gobiernos democráticos, se permite que tengan primaveras árabes. Esá visto que ahora eso es lo conveniente y la democracia la que sobra.

  3. No hace falta desvariar para entender el sentido de la columna, que no es orto que señalar el peligro que ha sobrevenido en esa región, aplaudido por demasiada gente. En lo que sí estoy de acuerdo es en que hay países (culturas) incompatinles, de momento cuando menos, con la libertad democrática.

  4. Estas son las cosas que traen cuentos como el de la “alianza dse civilizaciones”, y ahora a ver cómo los las arreglamos cuando nos llamen al orden desde enfrente de Algeciras. ¡Y con la “quinta columna” realquilada en nuestra pubeblos y ciudades! Hay ingenuidades que merecerían castigos tanto como la maldad.

  5. Creo que todas las revoluciones son lo mismo: las hace el pueblo y luego viene un listo y se la mete en la manga. Lo unico que se puede esperar es que el listo no sea demasiado malo……y que el intermedio no haya sido demasiado destructor, ….sólo lo necesario…(aunque estas revoluciones no son ni mucho menos lo espontáneas que pretende la prensa)
    Lo del choque de civilizaciones es otra cosa . Ya el señor Braudel nos dijo que si dos civilizaciones cercanas no se enfrentan una desaparece. Además, aunque no lo hubiera dicho nadie: a la vista está.
    Besos a todos.

  6. …O lo contrario: si se enfrentan, una o las dos desaparecen, querida Marthe. Esto que está opcurriendo lleva camino de nuevos enfrentamientos y sabremos cuál es el próximo en cuanto se abandone Afganistán. Lo del islamismo moderado que dice la ministra es cierto, y puede aplicarse a cualquier religión que se meta en asuntos de tejas para abajo.

  7. Este mundo es bipolar. Desacreditado el rival ruso, aparece el islamista. Como si no tuviéramos vbastante con la evidencia de que la potencia del futuro será, sin posibilidad de error, la China que crece a un 10 por ciento anual. Sin olvidarnos de la India y, enfrente, de Brasil o de México. Somos seres maniqueos. la última razón de nuestro problema no es más que ésa.

  8. Efectivamente, no es razonable en absoluto concebir un ordenamiento positivo basado en la Religión. La teocracia es un régimen primitivo que ellos tienen todo el derecho del mundo en conservar y aún eso sería discutible dada la tendencia a la internacionalización de la responsabilidad. Pero desde luego en ningún caso lo tendrían a imponer, como parade ser el proyecto.

  9. Estamnos rodeados. No nosotros sino todo el mundo civilizado, aunque nosotros más. ¡Y muchos memos tan contentos…!

  10. Pero hombre qué alarmistas son Udes. La primera interpretación que a mí se me ocurre es que lo que han elegido ahora, por malo que sea, que no lo sabemos, es mejor que lo que tienen ahora, que es justo lo que a nosotros nos conviene. ¿no es así de sencillo?

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