En la prensa francesa hemos podido leer días atrás trémulos comentarios al suceso que ocasionó el enterramiento en barro de dos niños franceses. Más de dos mil quinientos han sido enterrados vivos en Afganistán y allí tienen a un puñado de voluntarios con picos y palas ayudados de una solitaria excavadora, sin que en nuestros medios occidentales consiga la noticia más que un suelto de vez en cuando. Convencido como estoy de que todos los pueblos son etnocéntricos, la comparación entre ambas situaciones no podía resultarme del todo sorprendente, pero tampoco me parece que hayamos de ver ese hecho con indiferencia. Tampoco hace mucho que aquí mismo expuse conmovido el rapto masivo de niñas escolares perpetrado en Nigeria por ese grupo salvaje autodenominado Boko Haram –expresión que significa literalmente “la educación occidental es pecado”– y la verdad es que han debido pasar no poco días para que semejante barbaridad haya ido abriéndose un sitio en los periódicos, ahora clamoroso –supongo que por unos días, tampoco nos engañemos—al saberse que los más de dos cientos de niñas secuestradas están siendo vendidas como “mujeres provisionales” a bandas similares que actúan en países limítrofes. Incluso se están produciendo ahora manifestaciones locales reclamando la intervención de las grandes potencias, sobre todo una vez oído al capo de aquella banda, un tal Abubakar Shekau, decir ufano ante las cámaras que si las había vendido “en el mercado” era sencillamente porque Alá se lo había ordenado. Nigeria es uno de los países más ricos del continente. No hay que buscar razones más retorcidas para explicar la pasividad de Occidente ante un crimen tan lacerante, una vez que el poder local haya confesado su impotencia frente a sus terrorismos.

No parece que haya energías, en todo caso, más que para reclamar-negociar con los bandidos ante casos de secuestros que afecten a nuestros países desarrollados, mientras que el restablecimiento de hecho de la esclavitud en todo un continente apenas inmuta nuestras conciencias. El islamismo extremado no es, sin embargo, el único factor de la profunda crisis africana, pero sí una de las ideologías más agresivas y medievalizantes que actúan en un ámbito radicalmente desequilibrado por la apresurada descolonización que dejó libre el campo a un tribalismo oligárquico aliado de las grandes economías occidentales. De Melilla para abajo, África no existe más que en los libros de cuenta.

7 Comentarios

  1. Es inhumana nuestra indiferencia. Los occidentales siguen siendo los depredadores de África, ahora ya sin el marchamo colonialista, en efecto, pero con la colaboración, tantas veces criminal de las oligarquías indígenas.

  2. Para que venga un choriprogre de IHundida a contarnos el rollito de la utilización morisca de la Mezquita cordobesa. Para que luego un imam loquito le explique a sus capitidisminuidos feligreses que se necesitan dos testimonios de mujer -o quince- para que sean equivalentes al de un maromo.

    De acuerdo que Leopoldo el belga y una recua de esclavistas como él malrepartieron a tiralíneas un continente que había que clasificar por etnias, entre otros varios parámetros. Pero es el virus de los babuchas, su medievalismo fanático, que no ha conocido renacimiento ni ilustración, que desconoce a Secondat, el que pretende justificar que el que es poderoso se les aparece entre el humo espeso y dulzón del hash y les dice lo que tienen que hacer con las criaturas que roban y violan.

    Cierto lo que dice el Anfitrión que no es la única causa, pero sí la primera, de que África se desangre.

  3. Grandes verdades se han dicho ya, en la columna y en los comentarios. Recordemos que aquí se habló de este tema don dureza haca bastante tiempo, mucho antes de que la barbaridad acabara por convertirse en un escándalo, seguro que, como quiere ja, pasajero.

  4. Suelo leerle con interés y respeto, especialmente cuando defiende estas causas, muchas veces con anticipación a muchos medios de comunicación. Lleva toda la razón en que África es un continente sin existencia política, reducido a un filón de materias primas por las potencias colonizadoras de siempre. En las riadas de emigrantes con las que ahora no sabemos que hacer es precisa ver la consecuencia.

  5. ¿Es que ustedes no descansan ni en Feria? Realmente éste es un “sitio” extraño. ¿O es normal encontrar constancia y cultura por esos mundos de Dios?

  6. Otra ocasión en que jagm se adelanta mucho en la alarma y en la crítica de lo que ocurre por ahí y no escapa a la mirada de este vigía incansable. Confieso que cuando escribió aquí su primera columna sobre el tema de las niñas nigerianas raptadas por esos bestias no sospeché el alcance que tenía la noticia. Una semana o semana y media después, es decir, hoy, veo a la esposa de Obama luciendo palmito en la correspondiente y tardía campaña salvadora. Los políticos, como la Justicia, suele llegar siempre tarde.

  7. Una historia tenebrosa, contra la que todo lo que se pueda hacer –si es que se puede hacer algo– resultará poco. Ya hay demasiadas aventuras parecidas en las confrontaciones africanas, incluyendo algunas que atañen a monjas misioneras. La foto de –oportuna y quizá oportunista– de la señora de Obama me parece una respuesta poco enérgica por un país como los Estados Unidos.

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