En su elogiable empeño de producir cada viernes una medida de reforma que merezca la pena, acabamos de enterarnos de que el Gobierno ha decidido liquidar por las bravas 24 sociedades, liquidar otras 13 y desinvertir en 43, medida que reportará un ahorro, sólo en dietas, de un millón largo de euros y supondrá la eliminación de 154 consejeros fantasmas. La relación de los entes afectados es sorprendente, sobre todo si nos enteramos que aún coleaban en el Presupuesto sociedades creadas para organizar la Expo de Sevilla o la Olimpiada de Barcelona ¡hace veinte años!, lo que implica que sobrevivieron cómodamente no sólo bajo Gobiernos del PSOE sino también durante los mandatos del PP, algunas con objetivos tan extravagantes como “promocionar la tortilla de patata en el mundo”, otras con más directivos que empleados, todas, en fin, sin otra razón de ser que la inercia partidista. Bien, pero ¿quién es el responsable de ese desorden supino y quiénes son los beneficiarios que hasta la fecha han venido trincando esa coima sin dar palo al agua, acaso se ha pensado en exigirles la devolución de esas dietas o en publicar la relación de sus gracias, para que sepamos de una vez por todas quién es quién en este país? La medida, espectacular en su montaje, no deja de ser un amago de lo mucho que queda por hacer en ese terrero, pues ese tijeretazo supone, según el propio Gobierno, solamente el 17 por ciento del total revisable, pero ofrece un panorama realmente crudo del estado en que se halla la administración de los intereses públicos, y la evidencia de que hasta ahora, al menos, nadie, ni desde la izquierda ni desde la derecha, se había enterado o querido enterar de la existencia de esa almoneda. ¿Qué estará ocurriendo en las autonomías, que tienen muchas más empresas públicas que el Estado, si en éste funcionan aún las creadas antes del 92? Será mejor que de esta hazaña higiénica no se enteren nuestros jubilados o nuestras familias en paro total, al menos hasta que acaben de arremangarse en la Moncloa y liquiden ese enorme arsenal restante en las Administraciones.

También cabe preguntarse, a poco que se conozca la Administración, por el papel que haya jugado en esta increíble historia la Intervención General del Estado o, más sencillamente, cómo es posible que ningún órgano de control haya advertido el absurdo de mantener abiertos esos chiringuitos sin función durante cuatro lustros. En esta tarea el PP va a tener que asumir su cuota de culpa por más que, por los indicios a la vista, el mayor insensato haya sido su adversario. Esperábamos lo malo y nos hemos topado con lo pésimo. A Rajoy le ha tocado la peor España posible.

3 Comentarios

  1. Es curioso como el mundo se divide en dos. Porque según como van las cosas un montón de gente ha tenido que beneficiarse de las dádivas de estos gobiernos sucesivos. Y sin embargo, miren ustedes por donde, no creo conocer a nadie a quien le haya tocado la lotería ultimamente…Lo que son las cosas….
    Un beso a todos.

  2. Un duro comentario, que lleva toda la razón. Estamos viviendo una situación mala pero hay que mnirra hacia atrás para ver de dónde venimos. Lo de la tortilla de patatas no tiene precio.

  3. ¡Fantñasticoa información! Nadue diga que jagm esconde sus problemas y defectos al PP, porque bien clara deja sub actitud independiente en esta columna. Hace tiempo que creo que esta situación excede a parlamentos y jugados actuyando cada cual por su cuenat. Haría falta un patco nacional para unirlos en una investigación complentaria y coordinada.

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