Por más que comprenda la situación extremada que viven muchos de nuestros Ayuntamientos, en especial los del PP, no veo modo de aceptar los incidentes provocados por los alcaldes “populares” malagueños durante la visita de la presidenta Díaz a la ciudad, por las mismas razones que no las vi cuando los sindicalistas acosaron a la juez Alaya en la puerta del Juzgado. Al cogobierno y a su partido, en cambio, les parece que no es lo mismo acosar a uno de los suyos que acosar a un rival, y hasta ha sugerido que la delegada del Gobierno en Málaga colaborara con los alcaldes, a los que un portavoz ha calificado de “camorristas” y el copresidente Valderas de elementos de “extrema derecha”. Acosos, según, pues. Una misma actitud puede ser buena o intolerable según y cómo.

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