Un día más que vivimos abrumados por el eco monótono de un debate político que sólo ha de servir, lamentablemente, para prolongar la autocracia de los ineptos. ¿Qué habremos hecho los españoles para merecer esto? Y lo peor de todo es –para mí— el emperre maniqueo que reduce la democracia, apoyada ayer en la defección figurante de Ciudadanos y en el clásico mangoneo del PNV, a un pulso de piratas. Un extremista cree oportuno incluso exhumar en el ambón al Camus de “Las ratas” recordando que “al virus se le combate con la decencia”. Y su cita rebota con otra de aquel insobornable maestro plantado frente al propio Sartre: “Si la Verdad fuera de derechas, yo sería de derechas”. Pero no compararemos. No tendría sentido hacerlo entre aquellos gigantes y esta superlativa mediocridad.

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