Tremenda imagen la de esos vecinos de Arcos de la Frontera a la “rebusca”, bajo un sol de justicia, de las papas que se abandonaron con motivo de la crisis provocada por la imprudente e impune alarma sanitaria alemana. Recuerda las viejas escenas del campo hambriento pero en medio de una sociedad todavía opulenta a pesar de la crisis, y contrasta con el despilfarro demostrado de nuestras instituciones. Sí, ya sé que estas cosas suenan a demagogia, pero si quieren deshacer esa apariencia pregúntenle a las organizaciones caritativas a cuántos ciudadanos han de dar diariamente de comer, a cuántos han de vestir, a cuántos remediar en su pobreza desesperada. Cada cual cuenta la crisis –como la feria– según le va en ella. No quiero ni oír el cuento de esos rebuscadores.

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