El repetido proyecto de la Junta de Andalucía de establecer la paridad entre hombres y mujeres en los cargos públicos no se ha cumplido nunca ni se ve fácil un próximo cumplimiento. A Chaves le ha bastado hasta ahora con prometerlo (como el “seguro social”, como el sueldo/vacaciones de las amas de casa, como las habitaciones hospitalarias individuales, como…), sin que nada ni nadie lo haya forzado a cumplirlo. En adelante, sin embargo, él mismo se va a obligar por ley a hacer lo mismo que incumple, gran paradoja con independencia del dislate peregrino que supone el propio criterio de paridad impuesta. Ni que decir tiene que de poco va a servir esa ley, pero, miren, ahí quedará como quedaron las promesas anteriores y como quedará, seguramente, muchas de las por venir. La igualdad entre sexos tiene una lógica propia que poco tiene que ver con su utilización política. Chaves, incumpliendo su promesa al tiempo que la convierte en ley lo prueba a la perfección. 

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