¿Quién es peor, un Presidente de la Junta que acepta que haya intrusos tras serles denunciados por escrito, un delegado provincial de Empleo que exige el chivatazo a unos trabajadores como condición para tramitarles un ERE como Dios manda, o unos trabajadores que reclaman lo suyo sin dejar de encubrir a los “intrusos” denunciados genéricamente por ellos mismos? La corrupción raramente es individual, pero en este caso, como en tantos otros, queda demostrado que, en realidad, funciona como una maquinaria engrasada de arriba abajo, pieza por pieza. Guerra dice que ese miserable negocio beneficiará al PSOE en las urnas. ¡Pues sería lo único que faltaba!

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