El presidente Chaves se ha reunido en secreto con su homólogo catalán José Montilla –que es, al parecer, el que manda– para tratar de resolver el “sudoku” de la financiación autonómica a base de ponerse de acuerdo al margen de las demás comunidades. Ni sabía nada el Parlamento autónomo, nada los partidos de la Oposición: sólo el pretorio de Chaves, auténtico sanedrín cada día más autocrático y suelto de manos. ¿Para qué sirve el Congreso, para qué sirve el Parlamento de Andalucía, para qué sirve cualquier instancia que no sea ese sanedrín o la real gana de Chaves, supeditada, claro está, a lo que disponga Madrid oída Barcelona? Es posible que nos e hayan dado cuenta pero está arruinando un régimen como el autonómico, en el que no creían ni ellos, ahora que, al fin, parecía que iba a cuajar.

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