La declaración de impacto ambiental concedida, al fin, por la delega de Medio Ambiente abre las puertas al proyecto “Isla Chica”, del que la oposición del PSOE hizo bandera hasta el punto de intentar la ruina penal del alcalde. Total, que ocho años después –tiempo perdido: una cosa muy huelvana, después de todo– estamos donde estábamos y el Ayuntamiento podrá, al fin, afrontar el reto de la reurbanización de esa popular zona de Huelva, tras haber salvado cien obstáculos y tropecientas zancadillas. ¿Quién gana, quién pierde con todo ello? Pues la oposición, ha perdido en toda la línea y el Ayuntamiento ha debido perder muchas energías en bandear la tormenta. Es el pueblo soberano el gran perdedor, como en tantas ocasiones, porque los retrasos rara vez son buenos y nunca en ciudades tan castigadas por ellos. Habría que tratar de minimizar los daños y de valorar el perjuicio político causado por el mero prurito de obstrucción. Luego, que los onubenses saquen sus conclusiones y actúen en consecuencia.

1 Comentario

  1. La pena es que en Huelva casi todo da igual. Sé del sufrimiento personal del alcalde y algún concejal, simplemente por intentar mejorar Isla Chica. Lo dicho: ¡Qué pena y qué pérdida de tiempo!

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