Hoy es el ‘día de la Bestia’, el día 6 del sexto mes del 2006, el término fatal de la lucha en que se resuelve la historia dualista del hombre descrita en el Apocalipsis, ese monumento a la psicodelia. Una vieja historia: en el fin de los tiempos vendrá el Anticristo, la Bestia de los diez cuerpos y las siete cabezas, surgida del mar, ante la que claudicarán los pueblos, la que hará que “todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan marcar la frente o la mano derecha”, cuyo nombre es “la cifra de un hombre, el 666” (Apocalipsis, 13, 16-18). Es la derrota del Bien que habrá de ser finalmente derrotado, a su vez, por el Cordero, esto es, acaso, el final catártico de la locura humana, la redención definitiva en que acaba la Historia de la especie. Los cabalistas dieron en la singular locura de atribuir valores numéricos a las letras para descifrar el nombre de esa Bestia sin nombre, que primero fue Nerón, cuyo nombre valía justamente 666 en el sistema hebraico, y luego Diocleciano calculando con cifras romanas, más tarde Lutero en el alfabeto numeral latino y finalmente –quizá por aquello de que donde las dan las toman– la propia Iglesia de Roma, en este alambicado supuesto a base de atribuir valores romanos a la frase “Vicarius Filii Dei”. Ibn Jaldún, cuyo centenario celebramos, describió el procedimiento de ese cálculo según la práctica adivinatoria que los árabes conocen como el “hisab”, y hoy la tele prodiga magos insolventes que retuercen la materia mística hasta dejarla irreconocible. En su biblia de los números, el maestro Georges Ifrah, recuerda a los magos magrebíes que venden a sus clientes “cuadrados mágicos” cuyas nueves cifras, sumadas en línea, columna o diagonal, arrojan el mismo resultado místico: 66, es decir, el santo nombre de Alá. Como vemos, no hacía falta que Euler inventara el ‘sodoku’ para entretener al personal.

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El verdadero enigma estriba precisamente en la capacidad de fascinación que sigue demostrando el misterio, la derrota de la razón frente al atractivo la sugestión arbitraria, la invasora credulidad compatible con el generalizado rechazo de la fe. Es probable que la desacralización del mundo haya dejado un hueco que tienden a rellenar el oportunismo y las supersticiones, y digno de atención el propio éxito de la banalidad, el crédito creciente de la superchería y el imperio de los charlatanes. Oigo en la tele más culta hablar de casas encantadas, resonar incierto el eco de las psicofonías, aducir como buenamente puede sus rústicas razones un pastor que recuerda cómo, en tiempos, se le apareció a otro de la majada una dama negra con patas de cabra, y cavilar con solemnidad sobre si las miserias que vivimos serán por casualidad las anunciadas señales apocalípticas de los últimos tiempos. ¡La Bestia! Napoleón, Hitler, Stalin fueron en sus días candidatos a personalizar ese mito tremendo que hoy encarna mejor que nadie, con cábala o sin ella, el espectro de Bin Laden. Tal vez la derrota del hombre consista justamente en esa pérdida del criterio, en la sumisión incondicional al ídolo atractivo de la banalidad embellecida, en el fracaso de la antigua monarquía racional que parece dejar paso al imperio del ‘sodoku’. No pasará nada hoy, por supuesto, como nada pasó con los anunciados terrores del milenio, pero el negocio antiguo de la credulidad seguirá prosperando a la sombra de la profunda inseguridad humana que expresa el orteguiano “malestar de la cultura” que trae al gentío arremolinado ante la barraca aguardando a que el buhonero levante el telón y exhiba la hidra de mirada de fuego y aliento de azufre, cabalgada por la doncella “vestida de púrpura y escarlata” en cuya mano desborda “la copa de oro llena de abominaciones”. Hoy será un gran día como otro cualquiera y el numerólogo deberá darnos nueva cita para un futuro incierto. El número de la Bestia figura hace tiempo en el periódico junto a la charada y el damero.

24 Comentarios

  1. El miedo mueve el mundo. Las religiones utilizan el miedo. ¿Alguien me puede explicar por qué del Nuevo Testamento, un texto tan importante en la cultura de esta parte del mundo, sigue canónico el Apocalipsis? Creo que conozco la respuesta, pero me gustaría que alguien diera su opinión para comparar.

  2. ¡¡Uff!! JA ha acertado en su contraprofecía pero no me negarán que si hubiera fallado no nos habríamos enterado ni del tema de hoy.

    ¿Por qué somos tan roñosos que identificamos la Bestia en una sola persona? Para mí, la Bestia fueron todos los nombrados y algunos más como Calígula, Vlad el Empalador o el propio G. W. Bush, campeón contemporáneo de la pena muerte e inventor de las pruebas necesarias, que no convincentes, para iniciar la guerra que a él le convenía.

    Pues disiento de todos los identificadores de la Bestia. La humanidad ha superado el trauma de cada bestia que ha pasado por el planeta.
    La verdadera Bestia a la que no vencerá ningún Cordero es la extracción y el uso abusivo del petróleo que está calentando la atmósfera de una forma irreversible.

  3. No nos sea materialista barato, Sr. Griyo, que usted se vende caro. Es verdad que no se trata de identificar a la B. con una sola persona, como se hizo siempre y GM recuerda. La Bestia es el Mal, lo encarne quien lo encarne, incluido el que cada uno de nosotros lleva dentro. La Bestia es la metáfora del fracaso de la especie y el Cordero la esperanza de su rescate. ¿El petróleo cree Griyo que podría ser el 666? ¿Y qué me dice del odio, de la ambición, de todas esas condiciones que hemos llegado a considerar naturales en el hombre? La Bestia no es un nombre propio sino un nombre común.

  4. Es asombrosa la credulidad, cierto. Gentes que piden en los hospitales que sus partos no coincidan con el día de la Bestia y, lo que es peor, gentes concediéndoselo, gentes suspendienco viajes, huyendo de sus ciudades: todo eso se ha certificado estos días por esos mundos. Nunca quizá el mundo fue más demente que hoy, porque en los periodos antiguos no había modo de acceder a la realidad y hoy sí lo hay. Esta “nueva Edad Media” de que ha hablado aquí ja muchas veces toca fondo con este superstición. Y la industria la explota con películas, noticias, negocios… Pienso a veces que la batalla contra la Bestia la tenemos perdida hace tiempo en nuestra propia intimidad.

  5. Los “maulets” le han pegado a Arcadi, don Josian. A ver si se anima el charnego o la Stein y nos lo justifican como es debido, porque si no va a haber que pensar que las cosas van muy mal por allá. Vamos que me veo otra vez al pobre Bultó con los petardos pegados a la cintura.

  6. Parece que ya no nos acordamos del “caos 2000” que decía que se iba a organzar en el planeta por la cosa de los ordenadores. ¿Cuándo van a aprender a no hacer caso, seniucllamente a no hacer caso, ni de estos mercachifles ni de la Biblia, ni del señor Griyo ése que tan listo es?

  7. Comprendo la estrechez del periodismo, pero echo de menos las viejas explicaciones del tema 666, los detalles kabalísticos, las interpretaciones de los exégetas, la credulidad del propio papado y de los Padres, ¿se acuerda? Está bien que al menos se le de un toque al tema. Y de todas formas una universidad como ésta de los “créditos” y las “especialidades” no daría ya para aquellas tenidas. ¿Será la nostalgia de la edad? Lo dejo a su criterio, antiguo prof.

  8. Es verdad: ¿por qué la gente cree en toda tontería y se niega a creer lo que pudiéramos llamar las tonterías tradicionales? ¿Qué explica tanta credulidad compatible con la pérdida colectyiva de la fe, como se indica en la columna? La Iglesias, las iglesias, desde luego, son poco atractivas, pero anda que los idiotas que hablan de las caras de Bélmez! Tendría que profundizar en eso, jefe, porque es curioso que casi nadie ha tocado hoy el tema. Fuera de cuatro lugares comunes, es probable que nadie supiera nada de él.

  9. No me pida que no sea materialista, Sr. Cura, porque es lo que soy. Es mi religión. Imagine que yo le digo: “No sea Vd. creyente Sr. Cura”.

    El odio no puede acabar con la humanidad por muchos holocaustos que genere la maldad humana, pero sí la ambición, la ambición de tener más por inútil que sea el aumento de la fortuna de los poderosos. Ningún mil millonario está contento con lo que tiene mientras haya alguien más rico que él ni ninguna multinacional o sus directivos aceptarían nunca haber llegado a su techo de ganancias aunque para ello haya que quemar el planeta, que lo están quemando y a toda prisa.
    ¡¡Más madera!! Recuerden el barco de Willy Fog con cuyo material iban alimentando las calderas para llegar antes a puerto, un puerto que en nuestro caso no existe.

  10. A doña Clara le cuento que los sabios ya han encontrado en el cerebro el lugar de residencia de las creencias, sea religión, superstición o ambas cosas a la vez.
    Esto quiere decir que las creencias son el resultado de un instinto básico y los instintos básicos siempre acaban llevándose el gato al agua. O sea, que cuando a una mente se le cae la religión tiende a ser sustituida por la superstición o por una religión alternativa.
    Los ateos hemos rellenado el espacio de las creencias con la creencia en la no creencia.

    Al Sr.Bardo, este modesto ortóptero, que era profesional de la informática allá por el siglo pasado, le dice que lo del caos informático del 2000 solo era una traca de marketing para vender productos informáticos absolutamente innecesarios, igual que el que tenemos ahora con la gripe aviar que no tiene más objeto que vender millones de cajas del inútil Tamiflu. A ver, doña Épi K, haga Vd. un esfuerzo y deme o quíteme la razón.

    Al Sr. Acosta que tras la que se formó con la publicación de unas inocentes caricaturas ¿A quién le apetece ahora meterse con Mahoma?

  11. La Universidad, querida alumna, de los créditos y las ‘superespecialidades de los memos’ no da ni para esto ni para nada. Así de simple y así de trágico.

  12. Huy, don Griyo, eso de la localización cerebarl de las creencias es un camelo que le han colocado a usted como a mucha gente. No crea todo lo que le cuente. A este respecto eche un vistazo a la visión de Eccles. Créame, desconfíe de “inventores”.

  13. Si se lo dice ARV debe creerlo, Antigua Alumna, que él sabe mucho de esta materia. Lo que no sé es si siempre ha opinado así o sólo ahora que ya la cuestión no es de su incumbencia, como lo fue en tiempos.

  14. Nadie ha contestado a la pregunta de Legión: ¿por qué siguen ahí, canónicas, esa pamplinas de locos? El Apocalipsis es un texto psicodélico, dice jagm: perfecta definición.

  15. El elogio que Carlos Herrera hizo a esta columna esta mañana en su programa estuvo muy bien. Por qué no saca usted la columna fuera, como hacía antes. Los que vivimos fuera de Andalucía lo agradeceríamos, aunque el blog arregla una parte del problema. Su periódico s elo pierde más que usted todavía.

  16. Yo solo creo que no creo, Sr, Bio, y eso me ocurre desde muchos años antes de que se pudiera escanear el cerebro.

  17. Griyo amigo (los amigos de mis amigos son mis amigos), el ateísmo no es una religión, seamos precisos. Nuestro Cura, a quien imagino purpurado no sé por qué, lleva razón. Désela.

  18. Legión es una persona un poco ingenua (aunque mira quién va a hablarle, que lo soy desde que nací). ¿qué tiene que ver que esté el Apocalipsis aceptado aún como parte integral del Evangelio o no. ¿Se cumple éste en las Jerarquías Católicas, Apostólicas y Romanas?, le importa a ésta que su Iglesia siga esa doctrina de PAZ. Entonces no importa, todo es sicodélico, ¡qué más dará!

    Estoy con Pepe Griyo, hay que rellenar el cerebro. Lo maravilloso es que estamos todos aquí dando rienda suelta a los sesos, para que no se nos revienten.

    Es gracioso, si nos distanciamos un poco de la pantalla del ordenador, y nos miramos desde lejos, todos aquí: ¡dale que dale! con el mismo enredo de siempre. Yo por lo menos me río.

    Que no se ofenda nadie (que algunos estamos con la escopeta muy cargada algunas veces, seguramente por esta vida tan ajetreada que llevamos), nunca más lejos de mi intención herir sensibilidades, si yo me cachondeo de mí misma. Lo que pasa que a veces me pongo romántica y doy rienda suelta a la imaginación.

    Hay que entrenerse señores, que es muy sano, lo dicen los sicólogos y lo digo yo.

  19. Doña Etelite confunde Evangelio con Nuevo Testamento, cosas distintas: a la vista está, y no sólo por el Apocalps. Pero sí que da, claro que da. ¿O puede parecer normal que en pleno XXI sigamos hablando de jinetes misteriosos, doncellas no menos enigmáticas, bestias que salen del abismo, ángeles que tocan trompetas y corderos que abren los sellos del secreto? Ya quisiera Don Brown una imaginación siquiera del 1 por mil de Juan, fuera quien fuera Juan. El Apocalipsis es un callejón sin saliad, como loes el Cantar de los Cantares (un poema erótico como la copa de un castaño), y la Iglesia de la que habla Eyelite nos abe cómo salir de ese callejón. Ni falta que hace, por cierto, porque no sería el único retroceso que debería dar. Y lamento opinar, porque lo mío en este blog es la vigilancia gramática, aunque veo que últimamente jagm, espada y otros muchos andan a brazo partido con la tragedia sintáctica que vivimos.

  20. Pero ¿usted en qué cree, en definitiva, don gm, que unas veces sse solivianta en plan teólogo, otras niega el pan y la sal, y las más, encima, razona y apoya en doctrina? Me trae usted loco, pero le mentiría si no le dijera que paso un buen rato cada mañana leyendo (y leyéndole a mi hija, con quien vivo) su artículo diario. Que no me explico de dónde los saca, un día tras otro, caramba.

  21. Acepto su amistad y su reproche, amigo Saint Germain, y desde luego el ateísmo no es una religión; solo ha sido un exceso verbal y en ningún momento he querido verter una burla al Sr. Cura a quien aprecio en el desacuerdo por su cordura habitual.

    Si tenemos un amigo común, que lo ignoro, pídale mi e-mail o mi teléfono fuera del blog y contactemos.

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