Hoy se cumplen cincuenta años, medio siglo cabal, del lanzamiento del primer satélite orbital conocido, el ‘Sputnik’ soviético. En el Museo del Cosmos de Moscú tuve ocasión de ver aquella reliquia (una maqueta reconstruida, se entiende), una esfera diminuta con tres largas antenas que fue capaz de revolver el planeta y desencadenar la más ambiciosa carrera emprendida por el hombre. La progresía de mi generación se sabía de memoria el poemilla de Salvatore Quasimodo –el alto poeta italiano que los manguitos del Nobel eligieron para compensar la forzada renuncia al premio de Boris Pasternak, el celebrado autor de “El doctor Zhivago”– en el que aquel espíritu cultísimo sucumbió, siquiera momentáneamente, a las exigencias de la propaganda comunista. Se titulaba “A la luna nueva” y venía a decir, más o menos, que si “En el principio, Dios creo el cielo y la tierra,/ millones de años después/ el hombre, con su inteligencia laica/ sin temor, puso en el cielo de una noche serena de octubre/ otras luminarias iguales/ a las que giraban desde la creación del mundo”. Nadie es perfecto. El impacto que produjo la noticia del “satélite” por antonomasia fue colosal en todas partes, pero en los EEUU y, en general, en el círculo caliente de la Guerra Fría, no solamente sirvió para remecer las conciencias sino que actuó como un auténtico estopín para disparar el cohete imprevisible de la competencia desenfrenada entre los dos bloques que ya no cesaría hasta la ruina de aquel montaje. Un mundo dividido en dos bloques requería para no venirse estrepitosamente abajo el equilibrio más exquisito, y la ventaja que suponía el dominio del espacio (no ya como hazaña tecnológica sino como amenaza armamentística) por parte de uno de ellos constituía para el otro, en consecuencia, un inaceptable rentoy. ¡Imagínense la noticia en una España que guardaba inacabables colas para comprar el “600” y que se andaba, folclóricamente hablando, justamente por el estreno de “El último cuplé”! “L’ uomo/ con la sua intelligenza laica/ senza temore, mise nel cielo/ altri luminari…”. El laicismo de Quasimodo no era más que una guinda, es posible, pero el pastel de la discordia estaba servido.
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Rudolf Bähro sostuvo, sin lograr demasiado eco, que aquella estampida espacial sirvió a los EEUU no sólo para comprobar los beneficios de la libertad sobre la carrera del conocimiento sino para algo mucho más práctico en el momento: para arruinar a la URSS, embargada ya a tope por sus inmensos compromisos sociales mínimos, y forzada ahora a un gasto máximo verdaderamente suicida. Y respondía con una desangelada sonrisa cuando le recordábamos la cuchufleta de Gagarin, unos años después, comentando desde el espacio a la crema de la gerontocracia del régimen –“con la sua inteligenza laica/ senza temore”– que no había encontrado ni rastro de Dios por el aquel espacio sereno que estaba estrenando a bordo de la ‘Vostok’. Kennedy en el 61 como Bush este mal momento que vivimos, sabían que apuntar al cielo con el dedo, sobre todo en las horas difíciles, logra indefectiblemente que la muchedumbre aparte la mirada de la Tierra para fijarse hipnotizada en él. Y en eso andamos, con nuevos programas a la vista, rebotando en éxitos y fracasos, vendiendo turismo estelar para ‘millonetis’ y sin perder de vista la utopía practicable de colonizar la Luna que Jonhson propuso por vez primera muchas décadas atrás. En medio siglo han girado mucho los satélites y el propio planeta loco en el que viajamos desde la Nada hacia Dios sabe dónde, pero sobre todo ha sobrado tiempo para comprender lo pronto que encoge la talla imaginaria de estos prodigios que descolocan a los poetas. Había que ver las caras de estupor del personal ante la insignificancia del ‘Sputnik’ que nos mostraban en la Ciudad del Cosmos. Lo que demuestra, más que nada, nuestra incorregible ingenuidad.

21 Comentarios

  1. No recuerdo el día de hoy cincuenta años atrás. Aún vivía en el pueblo de la sierra sur sevillana.
    Lo que sí recuerdo con precisión, es cómo me enteré de la noticia del viaje de Gagarin al espacio cuatro años después.

    Estábamos celebrando un “aplec”, – especie de Romería aquí en Begas, pueblo cercano a Viladecans-, y sobre la mesa del bar había “La Vanguardia” con la noticia en portada. Unicamente pude hacer un comentario con la novia sobre el evento, el resto de amigos no hicieron ni puñetero caso del acontecimiento, el cual yo consideré histórico.

    Era el 13 de Abril de 1961 y hacía poco días que vivía mis 20 abriles.

  2. Qué bonito para los que podamos sentir nostalgia tanto como para los que tengan que imaginarse la historia. Da en el clavo totalmente al apuntar a la Guerra Fría como un instrumento de contención del eventual desarrollo soviético: tesis de Bahro (en “La alterbativa”, Alianza Editorial). Y estupendo los referentes del “seiscientos” y “El último cuplé”. Me gustan estas columnas libres, amigo gm, en las que enseña más de lo que parece y mucho más de lo que a muchos les convendría.

  3. Gracias por citar y calificar tan justamente a un poeta tanb ignorado como Quasimodo. ¿Por qué califica de “poemilla” esa miniatura preciosa? No lo comprendo pero interpreto que por referencia al resto de su obram que es cierto que es alta y culta, como bien dice.

  4. La tesis de Bahro fue cuidadosamente ocultada por la propia izquierda, aunque recuerdo que gente como el equipo que hacía “Argumentos” (¡que buenos tiempos, don ja!) lo apreciaron y distiguieron con su atención.
    En cuanto a los trebejos aeronáuticos hay que tener en cuenta la velocidad del progreso en un área de la investigación financiada a chorros, como ésa. Hay que imaginar lo que hibuera sido de la Humanidad si esos inmensos tesoros gastados en cohetes y satélites –tan útiles, en fin de cuentas, a estas alturas– se hubieran invertido en educación e investigación generales.

  5. Recuerdo aquella frase del astronauta, y verdaderamente resultaba grotesca la comedia montada por la “gerontocracia”, querido ja. Ya puesto, podía haber dicho el pobre Gagarin (porque acabó muy mal) que no se veían desde lo alto los “gulags” repartidos por el inmenso territorio. Gran cosa el respeto de todos por todos, mezquina y ridícula la intención de zaherir al de enfrente. Por lo menos el americano se llevó preparada una frase (la del “pequeño y gran paso…”), pero este sobre la ausencia de Dios resulta todo menos seria.

  6. También yo ví ese satélite, pero ne la ONU, en Nueva York, y parecía lo que usted dice: mentira. Lleva razón el insigne Ingenuo Pangloss en cuanto dice y el padre cura en su sermoncito discreto. Hoy parace que va a ser un día tranquilo como corresponde a esta columna divertida y evocadora, pero con tanto trasfondo.

  7. Ni un alumno había oído hablar del Sputnik. Uno lo asociaba vagamente a la llegada a la Luna. ¡Y Chaves prometiéndoles un millón por barba sólo por no desertar! Bueno, hoy también nos promete a nosotras/os nuestro premio imagino que para que soportemos el peso del sistema y pasemos la mano con menos malestar.

  8. Hoy sigamos con la actualidad cosmonáutica.

    “La Vanguardia” entrevista hoy en la contra-portada al que fuera astronauta soviético Alexi Leonov, primer ser humano que paseó por el espacio.
    Tras contar varias anécdotas sobre su niñez y preparación sobre su especialidad dice lo siguiente añorando la extinta URSS:

    “Vivíamos una época dorada. Eramos el país más poderoso de la tierra en el sistema más justo. Mi padre había sido minero en Siberia y yo, solo por mis méritos, era un héroe en la US: Me adoraban.
    Nos parecía que el comunismo iba a durar siempre y luchábamos por extender ese progreso a los demás países.”

    No solo íbamos los primeros en el espacio: prestábamos ayuda militar y económica a medio planeta: Argelia, Egipto, Irak, Cuba….casi todos los países africanos y muchos asiáticos. ¡Ay! Todo aquel dinero que entonces regalamos, jamás nos será devuelto a los rusos”.
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    Un paseo por la Historia de mis recuerdos:

    La presa de Asuan en Egipto fué construída inicialmente con un préstamo de 270 Mill. de $ . que fué retirado en 1956. En 1958 los soviéticos regalaron a los egpcios 1/3 del total de los gastos de construcción más la colaboración de ingeniería y diseño de la gigantesca obra.
    Eran los tiempos del gobierno de Nasser, el dirigente árabe con más dignidad de la época moderna. Desde entonces Egipto está regido por una serie de sátrapas, siervos de Occidente.

    En mi viaje a la U.S. en 1983, -gobernaba Andropov-, visité la universidad Lomonósov con unos estudiantes peruanos becados por el gobierno ruso.
    Había unos 7.000 estudiantes latino-americanos y africanos en ella, con becas soviéticas.

  9. ¡Cómo se escurre el tiempo, amigo mío! Medio siglo es micho y es un soplo en la vaida de un homvre, aunque he pensado mientras leía su columna cuánto ha permitiod ver el Destino a los de nuestra generación. Quienes vimos circular coches con gasóneo y arrancar sus motores con la palanqueta delantera, miramos hacia atrás con inevitable nostalgia peor también sabiéndonos dueños de una larga historia, tan breve como el tiempo mismo…

  10. El poema es una caca propagandística, se mire por donde se mire. Lo he buscado en Internet hasta encontrarlo y no es más que una ocurrencia de asalariado. Digo esto porque, por lo que han dicho istedes (incñuido el elgio de gm) el tal Quasimodo parece que fue alguien de espíritu alto. ¿Cómo explicar, entonces, esta sumisión? ¿Es que era ateo o simplemente se “lucía” con los jefes?

  11. Y qué más le da, buen hombre (RTC), ¿acaso esa actitud sería peor o siquiera distinta de las sumisiones actuales? ¿Nunca ha leído usted uno de esos “manifiestos de intelectuales” en apoyo del Gobierno? Pues hágalo y después nos cuenta su impresión.

  12. Yo me daría por pagado hoy sólo con esos versos que tan bien suenan en italiano. Seguro que el Jefe no lo ha buscado en Internet, aunque no sé, ¿qué opina, allá en su madriguera, don Symposium Sceptiquísimus?

  13. La evocación ha sido preciosa, espero que no sólo para los mayores del blog. Interesante la tesis de Bahro, otras veces citado si no me equivoco ahora, pero que en esta ocasión, aprovechando la cita bibliográfica del Prof, voy a buscar. (¿Lo conoció personalmente, don ja? Si así fuera nos haría un favor trayéndolo un día a este casinilllo).

  14. Peligrosa tesis (la de la “estrategia de la asfixia”), porque implica que el “socialismo real” no fracasó por inv8able sino en función de las maniobras confabuladas contra él. Tratñandose de alguien tan cuerdo, que además está de vuelta (o lo parece) de muchas cosas, más valdría que explicara la Historia sin recurrir a mitos (porque también hay mitos teoréticos).

  15. ¿Acaso duda de que esa confabulación existió, don Prudencio? Se lo pregunto desde el liberalismo más tranquilo, pero entiendo que no hay que despreciar la propuesta de Bahro que nos recuerda jagm, y que en su día dio más que hablar en Alemania (uno estaba entonces por aquellas universidades) o en Francia que aquí.

  16. Bonito, ¡qué tiempos!, ¡cuánto tiempo! Un ruego: que tu memorión –esa doble evocación del “600” y la Montiel– nos haga gracia de estas sentimentalidades, que no está uno ya para lágrimillas furtivas. En serio, interesante reflexión sobre el motivo del Spitnik, y precioso el recuerdo de Quasimodo que bien presente tengo cómo y con qué guasa nos recitabas a quienes éramos más agnósticos que tú…

  17. Sin querer entrar en polémicas, el poema me parece agradable, sin pretensión, muy lejos de las parrafadas redundantes y exaltadas del que pretende defender una tesis, en vez de hacer un poema.
    Lo del esputnik no lo recuerdo, pero al señor Gagarine, con o sin Dios, desde luego sí. Quela carrera la URSS se haya arruinado en esa carrera espacial , sin duda haya contribuido a ello. Pero toda lo política extranjera soviética era insostenible.

  18. Perdonen ustedes la jerigonza: quise decir que sin duda la carrera espacial haya contribuido a la ruina económica de la URSS,, pero a parte de eso, el imperio socialista debía sostener un sinfin de gastos, en un sinfí de paises.

  19. 23:34
    …Y guerras doña Sicard, muchas, y todas en o sobre países pobres que nunca han dejado de serlo.

    Oportuno, fino y acertado el comentario de nuestro Sr. Cura.

    A mí también me trae muchos recuerdos aquella fecha y muy particularmente una manifestación bufa sobre el evento que se organizó en unos minutos y acabo a vergajazos en la Plaza Nueva.

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