Siete mil inmigrantes en Lucena se quedarán sin dinero público para mantener los servicios mínimos aseo y en lavandería, una medida insensata y más que intolerable si se atribuye –y parece difícil no hacerlo—al hecho de que el Ayuntamiento ha pasado de manos del PSOE a manos rivales. Tengo entendido que el Defensor del Pueblo intervendrá en el asunto, pero lo lógico sería que estas discriminaciones insensatas fueran sancionadas como es debido. No se puede administrar el dinero de la autonomía como si lo fuera del partido, que es lo que ha puesto de moda en estos “partidos en empleados”, como los llama el profesor Juan Velarde, que saben que su sueldo depende de su sumisión.

1 Comentario

  1. No olvidemos que el reverendo Chamizo es un ‘empleado’ más de la JUnta, con sus cuotas partidistas en el staff y todo eso.

    Se lo dice alguien que recurrió a la institución para recibir un afectuoso lavatorio de manos, con una respuesta que me temo es un formulario que se repite ad infinitum. Mucho me temo que el cura tiene menos fuerza en las Cinco Llagas o en la Casa Rosa que un sidral. Que se podían ahorrar esos jornales, vaya, hablando mal y pronto.

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