El bombero ilustrado

“Cuando un monte se quema, algo suyo se quema”, avisaban a los primitivos turistas desde la moralina de la dictadura, y el inagotable Chúmiz remataba en una ironía acerada: “…, señor Conde”. Desde mucho antes vivaquean en mi memoria los fuegos de mi infancia, breves incendios estivales que la muy falocrática Guardia Civil de la…