La guerra interminable

Los niños de mi generación asistimos medrosos, cuando aún no se había disipado la lluvia radiactiva de Hiroshima, a las vicisitudes de la guerra de Corea y en seguida a la llamada de Indochina, aleccionados por nuestros padres en cuya opinión siempre habría guerras, una tras otra, porque ésa era, no sólo el mayor negocio…