Desprestigio final

En el debate más desolador de esta lamentable legislatura, el presidente Sánchez ha formalizado el estatuto de su mendacidad consiguiendo lo que ningún antecesor suyo logró: la incredulidad de propios y extraños. “Nunca jamás consentiré en Cataluña un referéndum de autodeterminación”, comprometió tan seriamente como, con su ironía chulesca, le replicaría el Rufián de turno:…