No enmendalla

El “Gobierno del cambio” parece haber adoptado, bonachonamente, el viejo lema barroco que reza “corregillo y no enmendallo”. Ello explicaría algunas maniobras tan extrañas como su manga ancha con la millonaria deuda pendiente de los “agentes sociales”, o el tacto delicado con el que, a pesar de tantos compromisos, maneja los enredos funcionariales heredados del…