Grandeza y miseria

Me cuento entre la ingenua panfilia que en los años 60 llevábamos en el ojal un pin antiyanqui. Era demasiado para nuestra vehemencia abrir cada mañana el periódico y darnos de bruces con la carnicería de My Lai o el bombardeo de Hanoi, cuando no con la imagen horrenda de la niña despavorida trágicamente empavesada…