Abandonadas

Son más de setenta mil y vinieron de Marruecos para salvar la cosecha de los frutos en el campo de Huelva, una vez que sus colegas españoles, acaso subsidiados,  renunciaron a doblarla. Y ahora, terminadas sus faenas, ya sin trabajo ni salario, malviven, gracias a la benvolencia de sus empleadores, en los alojamientos que venían…