Cántaros rotos

Hay frases que, si no constituyen prueba plena, deberían constituirla. Por ejemplo, aquella que una presidenta de Invercaria le espetó a un cargo responsable que le propuso desvelar un fraude: “Pero, almita de cántaro…”. Han pasado muchos años y aquel fregado sigue sin esclarecerse, pero un juez acaba de empapelar a tres de los presidentes…