Ocasión perdida

Se fue la señora Merkel de Doñana, deslumbrada, seguramente, por el embrujo de la marisma y el laberinto de los lucios. ¡Lástima! Porque el presidente español, en lugar de mantenerla agasajada en esa clausura idílica, ha tenido ocasión de llevarla, no sé, a Algeciras mismo, para que comprobara con sus propios ojos como de incontenible…