El grito

Ha callado durante mucho tiempo. Tal vez demasiado. Y ahora habla serena y contundente hasta no dejar títere con cabeza. ¿Cuántas gargantas le gritarán ahora a ella el famoso “¡Yo sí te creo!”? Eso es lo de menos, pues lo que da valor al estallido de la juez Alaya es, precisamente, su coincidencia con lo…