Socratismo sevillano

En uno de los cafés supervivientes de la Alameda sevillana ejerció su magisterio oral durante años un personaje raro y atractivo, empeñado en ilustrar a una parroquia espontánea y ajena al estudio en los enigma del pensamiento. Se llamaba Juan Blanco –sólo su bigotito cuestionaba su pergeño quijotesco— y logró cautivar a un auditorio extraacadémico…