Tal como somos

La lectura no tiene por qué ser un presuntuoso indicador de prestigio. Tampoco una actividad extirpada de la vida social. Un país que no lee es, sencillamente, un  país inculto, y de eso se derivan, aunque haya quien no lo crea, consecuencias socioeconómicas mucho peores. Y en España no se lee, ni se ha leído…