En seguida, a principios de noviembre, se cumplirán los 20 años de la caída del Muro berlinés. Un hito histórico, sin duda posible, una necesidad de la lógica democrática pero también una consecuencia del colapso socioeconómico del sovietismo en su conjunto. Quizá con cierta precipitación se quemaron etapas para derribar aquel símbolo del mundo bipolar que dividía a los alemanes en dos campos vedados, convertido uno en escaparate de la sociedad de la abundancia y el otro en ejemplo del fiasco colectivista. Pero pasado ese plazo convencionalmente simbólico, un sordo rumor de decepción se extiende por el país unificado, la zona rica del cual estima que ha debido pagar cara la factura de la anexión, mientras la deprimida muestra su creciente disgusto ante el engaño que, para mucha gente, ha supuesto, en la práctica, la utopía de la reunificación. La voz de una izquierda renovada que no renuncia a mirar atrás, se deja oír insistentemente clamando ante la oportunidad perdida y acusando al capitalismo de haber seducido a un pueblo que vivía ligado identitariamente al trabajo y a la seguridad social para proporcionarle, en fin de cuentas, un modelo capitalista raído por la crisis y una doble moral envenenada. ¿Es que no había nada en la RDA aprovechable para el nuevo proyecto nacional? ¿Por qué se tiraron por la borda o fueron pulverizados por la competencia imposible el modelo educativo, la organización sanitaria o avances sociales como el experimentado por la mujer en la otra sociedad? Naturalmente, hay voces precavidas que recuerdan la tendencia humana general a olvidar lo malo e idealizar lo bueno en las situaciones perdidas, pero todo indica –tendencias electorales incluidas— que los alemanes orientales, agobiados por el paro y la desmoralización, rumian desconcertados la nostalgia del pasado. Incluso hay voces radicales que insisten en que si el sistema colectivista fracasó por la escasa calidad de la vida, al menos la existencia no estaba en cuestión y no ocurría, como hoy, que cada cual dependiera en solitario de su faltriquera. Derribar el Muro resultó más fácil de lo imaginable. Eliminar los escombros, en cambio, no parece que sea tan fácil.

Un libro de Daniela Dahn, difundido estos días en la Red, hace un balance interesante de la situación. Dice, por ejemplo, que el mundo llamado libre ha gastado demasiado tiempo antes de comprender que el mercado no basta para crear la libertad, la igualdad y la prosperidad de todos, sino todo lo más para organizar el festín de unos pocos, y añade una frase (que me traduce mi amigo H.T., bávaro entusiasta) que da mucho que pensar: “No aprender del perdedor es aprender a perder”. Me he quedado reinando en esas ocho palabras y confieso que me han tocado hondo. Habrá qua hacer este balance más despacio y menos acaloradamente. Otra cosa sería no aceptar la evidencia de que es más fácil destruir el pasado que edificar el futuro.

9 Comentarios

  1. ¿Recuerdan los bonos pagados en dinero capitalista con que estimulaba a la población del Este a pasar a Berlín Occidental? ¿Y que se lo gastaba la mayoría en hamburguesdas y streap tease? Fue un mal comienxo, queso en una trampa, y ahora lo tienen que pagar entre todos. El gordo Kohl, el amigo de Gonlz., tenía prisa por pasar a la Historia. Olvidan que las naciones no se frabrican sino que sugrn y se desarrollan solas.

  2. Es un viejo chiste:

    Cuando se reunieron los dos hermanos, el ‘democrático’ le pidió al ‘federal’ ayuda para instalarse en Essen, donde este vivía.

    – Necesitaría tu colaboración para comenzar una nueva vida aquí.

    – Te prestaré el dinero que pueda y te avalaré para que compres una vivienda.

    Al poco tiempo volvió el democrático con carita de pena.

    – Necesito que me hagas otro préstamo y otro aval porque quiero abrir una pastelería.

    Así lo hizo el hermano, esquilmando hasta el último rincón de su peculio. No tardó más de dos meses en venir de nuevo a buscarlo el pedigüeño.

    – ¿Qué quieres ahora? No tengo ni un fenning más que prestarte.

    – No es eso. Vengo para que me envíes los clientes.

  3. Un problema que no es simple. Existen esas tenmsiones de que habla ja, es cierto el desencanto de una parte de la población que creyó que unicarse implicaba homogeneizar las dos Alemanias y, por tanto, elevar el nivel de los orientales al de los de la parta rica. En este lado, lo que se pagó por recuperar la unidad (la grandeza) no parece compensar a todos dado el alto coste social (laboral, fiscal…) que ha provocado. Pero la unificación era imprescindible y eso lo entiende la inmensa mayoría del pueblo alemán. Los avances de la izquierda neocomunista no significan nada diferente a las oscilaciones de signo político en otros países.

  4. Mucha precipitación hubo ahí, y donde se corre demasiado ganan los apresurados (Kohl en este caso) y suelen perder muchos. Las tasas de paro en la RDA son inasumibles y por eso se quejan muchos ciudadanos de la nueva situación. Berlín, nuestro amigo, puede orientarnos mucho mejor si quiere, porque conoce el tema de cerca. Pero Alemania es parte de la Gran Europa ahora más que antes, eso no puede negarse. Si hay costes sociales y económicos, que los hay y muy graves, una cosa debe ir por la otra. La Historia es muy interesante desde el enfoque micro pero se escribe, en definitiva, siempre desde el macro.

  5. Para muchos europeos la preocupación no es qué sienten los alemanes, sino los alemanes mismos. Oigan, que han sido tres guerras europeas en nada y menos de tiempo. ¡Pregúnten por Francia y verán! Aunque claro, no vamos a estar así toda la vida porque también podría vnirnos alguien a estas alturas pidiéndonos cuentas por la batalla dse Lepanto. Yo creo que no se podía pensar Europa sin una Alemania unificada. Si eso tenía un coste, los alemanes deben comprender que así es la vida.

  6. Desde el día 15 de Septiembre y hasta el próximo 16 de Octubre se encuentra abierto el plazo para la inscripción en el “I VillaBlog – Comarca de Doñana”.

    El “I VillaBlog – Comarca de Doñana” es un encuentro de Blogs que se celebrará el próximo día 24 de Octubre en Rociana del Condado (Huelva) al que asistirán personas interesadas en el mundo de los Blogs (tengan o no tengan uno) y que servirá para formarse y pasar una jornada de convivencia en un enclave rural con actividades muy variadas.
    Puedes encontrar más información e inscribirte en http://www.villablog.net
    No te lo pierdas!!

  7. Jueves.
    Recuerdo cuando cayó el muro lo emocionada que estaba y cómo rezaba para que no dejáramos pasar la ocasión !
    La humanidad se parece a una vaca que mira pasar con indiferencia las mejores posibles evoluciones geo y sociopolíticas que se le presentan.
    Un beso a todos.

  8. El muro de la vergüenza en realidad era el muro de la separación económica, de la diferencia entre ricos y pobres y de muchas cosas más relacionados con la diferencia de clases, pensaron que al derribarlo la integración sería posible o quizás fue solo un experimento que no les ha salido del todo bien de momento.

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