Nos privamos de nada: hasta espías tenemos ya viviendo, como si tal cosa, en plena Isla Chica, y en una VPO de la Junta, para más inri. ¿Están las viviendas protegidas –las que se construyen con el dinero de todos en beneficio de los menos favorecidos– para emplearlas como oficina de agentes secretos o de cualquier otro servicio? Pues resulta obvio que no, pero a mí no me llama tanta la atención de que la Junta se haga la tonta si se lo piden desde el Gobierno como que el Gobierno sea tan tonto como para situar sus servicios secretos donde pueda descubrirlos cualquiera. Soy de los no se tragan ese bulo de que nuestro espionaje es mortadelesco, pero hay que reconocer que hechos como el descubierto en Huelva constituyen un disparate que no admite ni siquiera excusas. Por lo demás, sería cosas de saber qué procedimiento se siguió para “adjudicar” esa vivienda, quien lo tramitó, quien lo autorizó y en ese plan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.