Con el fin de garantizar en sus vastos territorios el control efectivo del ejercicio del poder, el imperio carolingio rescató del legado romano una figura eficacísima, el “missus dominicus” o enviado del señor (en realidad, los “missi dominici”, pues patrullaban el imperio por parejas, como la Guardia Civil) cuya función era actuar ni más ni menos que como la larga mano del Poder. El admirable tinglado teórico de las relaciones señoriales, propiamente feudales o no, llevaba por dentro la espina rígida de una invisible jerarquía que garantizaba al soberano, al menos en teoría, el exacto cumplimiento de su voluntad y la consiguiente disciplina de los señores menores, de manera que –tal como ocurriera en Roma– el legado que virreinaba el lejano territorio era conveniente que anduviera con pies de plomo pues se sabía eventualmente expuesto a la autoridad máxima, aunque fuera por persona interpuesta. Se podría decir, en este sentido, que el complicado mecanismo que proporcionaba equilibrio y estabilidad al fabuloso montaje estaba secuestrado por ese Poder invisible pero eficacísimo, un poco–salvadas sean todas la distancias– como hoy en día el brillante edificio de la democracia se halla secuestrado por el poder efectivo de los partidos. La partitocracia es eso, el dominio real, efectivo, de unas organizaciones de influencia que se sirven del prestigio del régimen de libertades para beneficiarse particularmente de sus beneficios, y de la misma manera que Carlomagno extremaba el ritual mientras vigilaba de cerca a condes y marqueses, hoy día los partidos políticos predican como adalides de un régimen de todos que, en la dura realidad, no es más que el tinglado de unos pocos. La hegemonía partidista ha producido su propio caciquismo, en nada diferente del antiguo. Romero Robledo sería hoy, tal vez, un ‘pringao´ comparado con cualquiera de estos muñidores.

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Como Carlomagno, Cánovas y compañía echaron mano de esos enviados todopoderosos que sostuvieron sobre sus espaldas el tinglado caciquil, bien a través de la figura del Gobernador Civil, valiéndose en otras ocasiones del diputado “cunero”, dúo que debía arreglárselas para componer razonablemente el reparto del poder efectivo entre los caciques locales –que eran quienes, con su maña e influencia, garantizaban la elección– y el interés `superior´ del partido. Pocas instituciones han ilustrado tan bien esa realidad dual española que divide a la nación entre Madrid y “provincias” y que, aún hoy día, a pesar de la dispersión autonómica sigue determinando que, a efectos prácticos, la alta política de los partidos que se cuece en la capital, ignore la realidad provinciana salvo en la medida en que ésta resulte determinante para sus propios fines. El `cunero´ es la expresión más descarnada de este despotismo partidista para el que la provincia es un vivero de votos y la candidatura un aparato de ajuste en el juego de compromisos internos. Arcadi Espada ha relacionado a este personaje, que tanta literatura lleva a cuestas, con “las limitaciones locales de la política” y con el “infeccioso cuadro nacionalista” que atraviesa nuestra política. Brillante, no digo que no. Pero no se me negará que en el hecho de que las listas de Cádiz o de Teruel (no las de Barcelona o San Sebastián, por supuesto) se hagan en Madrid, viene a confirmar nuestra propuesta de que el sistema de representación no es ya más que una farsa, tal vez imprescindible, pero farsa. No se trata de argumentar que la protesta anticunera se basa en el localismo y menos en la xenofobia sino de aceptar la evidencia de que la democracia es ya mero polvo de estrella bajo la apisonadora de la partitocracia. Hemos hecho una democracia en la que el poder supremo lo ostenta/detenta quien hace soberanamente unas listas incontestables, y el económico el concejal de urbanismo. Ésa es la verdad última. Se argumenta que Rubalcaba sale seguro por Cádiz si encabeza la papeleta. ¡Y yo también, no te joroba!

27 Comentarios

  1. Muy necesaria aclaración no sólo al artículo aludido deArcadi Espada sino al peligroso auge de la teoría pro-cunerista. Nada que oponer a que un señor sea candidato fuera de su lugar de nacimiento,por supuesto. Pero eso no quiere decir que sean cuatro mandamases de Madrid (y en nuestro caso, de Sevilla) quienes decidan quien concurre por una provincia y quien no.
    Ni que decir tiene queel recuerdo de la institución romano-carolingia que hace jagm enriquece la columna y prestigia, por si hiciera falta, a su autor y al propio blog.

  2. Ilustre figurala del Missus Dominicus, y excelente la idea de relacionarla con la larga mano del poder partidista. La otra idea, la de que la democracia estña secuestrada por los partidos, la formuló hace años Bourdieu, uno de los autores de cabecera de gm, como aquí sabemos, pero es, en cualquier caso, definitiva. Si no llegamos a poner remedio a esta desgracia acabaremos convirtiendo el régimen de libertades en una mera oligarquía legitimada por la comedia electoral.

  3. Me ha recordadfo mis tiempos de estudiante romano de “los dos derechos”, con la tristeza de pensar que quizáya hoy queda poca gente capaz de traducir por lo menos el concepto.(Un colega mío me dice que hay un error gramatical en el título deja, que según él, debía ser “missi dominici”… Hasta los curas latino parlantes se han olvidado ya del latín).

  4. Me hizo volver a las clases de Facultad, dedsde lkas que se veía el Guadarrama al atardecer mientras escuchábamos a nuestro prof/amigo jagm sobre lo divino y lo humano. Sos el joven eterno, che. No consiguió gran cosa de nosotros, me parece, pero no fue por su culpa. Besos mil.

  5. Cómo era aquello de ‘… desde que te ví venir, dije por la burra viene’. Cuando el Jefe alude a la larga mano del poder carolingio, -qué bien traído lo de aquellos missi dominici, precedente de los picos o aceitunos- mienta luego al Pollo de Antequera, que se pasaba de un partido a otro como los curielitos, el Diego Garrido o el alicaído Restrynge, me dije ‘este hombre le está haciendo la escopeta al Químico, a quien no me imagino por los lavaderos gaditas haciendo campaña mientras ensayan los chirigoteros’. (Qué filón para las ilegales, ya que las que van al Falla comen de la mano del Régimen).

    No creo que el Rasputín de corcho, con tantísimo de que arrepentirse, desde sus negociaciones con el Cojo Manteca, rip, al alumbramiento de lodes y logses que han hecho más daño a varias generaciones que la yerba o la perica, se patee la provincia que secularmente arrastra más paro, de la autonomía que arrastra más paro, junto al pelotón de los torpes en comprensión lectora del mundo mundial. Pero viene a corroborar el viejo dicho de que ‘si en tal sitio ponen a una cabra de cabeza de lista al parlamento, tenemos a una cabra sentada en el Congreso’.

    Servidora sigue en sus trece de escribir tonterías en medio folio cada vez que los muecines que comen de la olla grande llaman a urnas mientras se mantenga esta ley electoral. Esto es lo que hay.

    (A mi don Quercus del alma: no soy tan incrédula como el Tomás de ayer, perdón, el Rafa, pero siendo verdad, me parece un riesgo lo de la candelita en las Tres Mil. Yo que usted no lo repetiría. Aunque vaya con pobre aliño indumentario, le pueden levantar las zapatillas, o el peluco si lo lleva. Eso si no tiene que volver andando porque cuatro gitanitos de menos de doce años se enamoren de la burra que cabalga. Mis cariños).

  6. ¿No podríamos librarnos de idiotas como el insultador resentido que antecede y firma Sociata? Ni siquiera una demostración de cultura como la de hoy logra desanirmar a esos enemigos genuinos que a lo peor no saben hacer otra cosa.

  7. ¡¡¡MENUDO GATUPERIO NOS HA COLOCADO HOY EL MUNDO QUE ANUNCIABA AYER QUE REGALARIA “BLANCANIEVES” DE DISNEY!!! UN MOJÓN.

    ME VAN A DESTROZAR LA POCA AFICION QUE ME VA QUEDANDO.

  8. ¿Que son los cuneros? Conozco los incunables pero ” cunero”, ni idea.
    La verdad , la columna de hoy me deja fría: no la entiendo bien.

  9. Nuestro sistema de representación si es una farsa, pero no es imprescindible. Si estabilidad se basa en la pereza, en la ignorancia y en la cobardía de la mayoría. La alternativa que lo haría prescindible en nuestra Andalucía está tras una alta muralla construida con esos tres ladrillos juntados con la argamasa hedionda que cada día producen los mass media (con honrosas excepciones).

    Aún así, el pueblo bajo andaluz crepita de alegria de vivir y buen humor, como una candela en la noche, aunque haya algunas alimañas sueltas y haya que guardarse de ellas.

    En las tres mil viven miles de personas, y solo unos cientos son peligrosas. La policía no puede con esa marginalidad delicuente porque nuestro sistema judicial esta herrumbroso (para resolver el problema del día) y nuestro sistema educativo no es capaz de entrar allí con organización eficaz y medios suficientes (para resolver el futuro de esas gentes).

    Voy allí en mi bicicleta como voy a Torreblanca, y a La Negrilla, y al Barrio del Aeropuerto Viejo; porque nací en un barrio así, donde había un Colegio Nacional donde aprendí de memoria versos de Machado. Y voy también porque si atiendo la enfermedad que afecta a alguna parte de mi cuerpo y procuro curarla, Andalucía es la tierra a la que pertenezco y en esos lugares está enferma; y aunque en mi mano hay muy poco que yo pueda hacer, no voy a ignorarlos ni a temerlos, ni voy a dejar de hablar con los que estan allí.

  10. Don Quercus, su inconciencia le alaba, ..pero tenga cuidado… (aunque a menudo he observado que la suerte acompaña al inocente.)

  11. Lo de ‘sociata’ es un castigo que nos manda el Señor. Aceptémoslo en penitencia de nuestros muchos pecados. Amén.

  12. Mi admiración para don Quercus, pero sin olvidar que la discreción debe acompañar siempre lo que hagamos. A no ser que hablemos de caridad heroica (y eso no significa ver a nuestro amigo con la capa de Superman), ante la que me rendiría sin reservas.

  13. La clave en laúltima frase: yendo en cabeza de lista sale, no digo yo el jefe (ojalá) hasta el Platanito que se presentara.
    La parte culta, de quitarse el gorro. ERs bonito aprender diariamente sin esfuerzo.Me acuerdo del lema dieciochesco “enseñar deleitando”, que tan bien le pega a nuestro autor.

  14. Un cuneor –sra. Sicard– es un candidato impuesto por el partido en una provincia que no es la suya (del candidato), decisión que a menudo solivianta a las bases provinciales y nada digo a los “aparatos”. Sé que en Francia la cosa no es exactamente igual. En España toda una tradición ha permitido a los partidos controlar las lejanas provincias a base de estos “enviados del Señor” todopoderosos.De lo que habla jagm es del secuestropartidista de la democracia, idea, como sabrá usted, de su paisano Bourdieu.

  15. Vaya temporada que lleva don ja eligiendo temas profundos de apariencia más o menos liviana. Creo que ha salido fuerte de su accidente ocular, y él lo demuestra día a día, profundizando al tiempo que mantiene el estilo adecuado para que el interés no decaiga.
    Conste también la estupenda comenta quen nos deja hoy doña Icaria. Lástima que personajes como Chic, Grillo, Berlín, Bruselas y otros no sean plumas constantes en este rincón bien avenido, plural y libre:ahí es nada.

  16. Poco derecho romano y menos historia medieval se sabe ya, don anfi. De modo que gusta toiparse al abrir el periódico (o el blog) con una reflexión que, de paso que ilustra el presente, rescata el pasado del olvido logsiano y otrtas desdichas nacionales.
    También yo echo de menos la regularidad de algunos brillantes blogueros y lamento su ausencia tanto más cuanto los periódicos son ya casi tan aburridpos comolas tertulias. Un tío capaz de escribir todoslos días del año sin recurrir más que en caso extremo a las politiquerías es una raya en el agua. En el agua de la ría de Huelva, por supuesto.

  17. Se ha olvidado quizá, don josian, de los cuneros forzosos, me explico, de los candidatos a todo que deben acudir a las listas del País Vasco para cubrir el hueco abuertopor el miedo justificado de los locales. ¿A que no va Rubalcaba de cunero en el ayuntamiento de Lizarza ni con escoltas? Por eso digo que se ha olvidado hoy hacer esa honrosa excepción.

  18. ¿Qué sería de nuestra Historia sin cuneros, mi buen amigo? La historia de nuestra democracia, por llamarle de alguna forma a la experiencia de nuestra modernidad relativa, es una historia departidos no de individuos, ni siquiera de poblaciones. Sin ciuneros, adem´ñas, no sería viable un partido tal como hoy los concebimos, es decir, como organizaciones de influencia y poder, en las que hay que “repartir”si se quiere evitar que se pulvericen los cuadros. Aquyí lospartidos tienen que ganar porque si no, además de perder el Poder, se ven en desventaja con un triunfador que tiene para dar y tomar a sus clientes y, claro, le sobran las clientelas que a él le faltan. Mire lo que le está ocurriendo a Rosa Díez, peor observe también la lucha descarnada en el seno de IU.

  19. Lo de Arcadi es obsesivo, pero como dice usted, en esta ocasión conectar el cunerismo con el nacionalismo resulta brillante y tentador. Usted le ha dicho sin decírselo que el asutno es mucho más antiguo y que es inseparable del ejercicio del Poder tal como lo conocemos aquí.

  20. Merece la pena insistir en la remontada que hace el columnista para dejar en evidencia que el mismo cuento chino dela “nobleza” de las organizaciones señoriales sereproduce en las mesocráticas. Relean en el primer párrafo eso de “el admirable tinglado teórico de las organizaciones señoriales…”. Merece la pena.

  21. Mejortodavía lo de Madrid y las “provincias” como clave de nuestra sociología política, tan en lalínea orteguiana me parece, pero en todo caso tan verdadero y actual. En España es algo más que un chiste eso de “Teruel existe”. Hay que recordarle a Madrid la mera existencia de lo que queda de Pinto para abajo y de Las Rozas para arriba.

  22. ¿Rubalcaba? Llevo una semana pensando qué sería mejor, si él o los de aquí de Cádiz, y no me aclaro. ¡Pero si da igual, hombre! Aquí estuvo doña Carmen Romero, aquella jóvena, y el propio Chaves y su cuadrilla, y hemos sobrevivido.Nuestro problema no son los cuneros sino los “natureales” apartados del poder precisamente por su relevancia. No daré nombres, porque el jefe los conoce muy bien.

  23. 23:40
    Parece que nadie se acuerda ya de que Cháves fue cunero forzoso para la presidencia de Andalucía y ahí lo tenemos. Tampoco entendí que, entonces, los andaluces le pasaran haber dicho alto y claro: “Yo no quiero ser presidente de Andalucía”. Ahora no se acuerda ni él.

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