La Administración americana, concretamente sus servicios de inteligencia, han venido disponiendo todos estos años de prisiones secretas en las que se practicaba la tortura por mano propia o bien se subcontrataba con verdugos mercenarios en países que se prestaban a ello. Se trata de un secreto a voces, sobre todo tras el escándalo de los “vuelos clandestinos” que transportaban prisioneros interrogados de país en país para evitar conflictos territoriales y mantener blindado el secreto de las sevicias, pero que ahora ha sido admitido por la CIA, probablemente como respuesta forzada al tremendo informe sobre el particular difundido por la Cruz Roja. Los EEUU admiten, en fin, la existencia de esos “sitios negros” y esas prácticas aberrantes que han gozado de la hospitalidad cómplice de países como Polonia, Irak, Afganistán, Tailandia o Jordania, y en los que eran corrientes prácticas aterradoras como la famosa “bañera”, la privación del sueño o el sometimiento del detenido a temperaturas extremas, y prometen que ha suspendido tales actividades y que procederá “en breve” al desmantelamiento de las ergástulas. No cabe imaginar mayor grado de cinismo en un país que se ha erigido en campeón de la democracia internacional reservándose incluso el derecho a imponerla por la fuerza a terceros países. Nunca, probablemente, se había dado una situación semejante, y en la que han colaborado en silencio diversas democracias acreditadas, incluida la nuestra, al parecer. Guatánamo no era, por tanto, una excepción sino, como se venía denunciando, un escapare tal vez deliberado para satisfacer la demanda de dureza desatada por los atentados del 11-S entre los propios ciudadanos.

 

Y ahora la comedia: la comisión investigadora en el Senado, la encuesta de la propia CIA y el compromiso de impunidad contraído por el presidente Obama, mientras algunos periódicos de peso reclaman sanciones ejemplares para los responsables. Pero ¿quiénes son los responsables, acaso no habría que subir y bajar por la escala de los responsabilidades desde el verdugo subcontratado hasta el Presidente, sería posible imaginar que semejante infierno haya funcionado sin conocimiento de las Cámaras democráticas? La guinda, de momento, ha sido el comentario de que la supresión de semejante sistema ahorrará al contribuyente americano una suma alrededor de los cuatro millones de dólares. Ni un ápice de rubor, ni una mísera disculpa. El terror no deja de ser un instrumento del Poder hasta en las democracias más señeras, en nada diferentes, a este respecto, de las más abyectas tiranías. El carpetazo de Obama ha sido, sin duda, elocuente. Su compromiso cómplice, también.

9 Comentarios

  1. Debo estar convirtiéndome en una filonazi del diablo con los años. Conocemos las aberraciones y las torturas inhumanas, la bañera, la picana y otras, pero en el otro extremo de la balanza está el querer interrogar a clarísimos, e inclusos confesos, criminales dándole caramelitos de menta y bolitas de anís.

    Ni don Juan ni Juanillo. Ni someter a barbaridades extremas a quienes hay conciencia plena de que han hecho las mayores burradas, ni dejar que por miedos a los amnestys -tantas veces razonables, tantas otras exagerados, y lo dice quien ha pagado su cuota a la org. largos años- los criminales, están ustedes pensando como yo en el caso Marta del Castillo, se burlen de mala manera de maderos y puñetas. Con cargo al contribuyente, por supuesto.

    Creo recordar que en un nadal -tan desvirtuado ya casi el premio como los planetas- ‘El niño de los coroneles’, se desgrana un repertorio de presiones psicológicas que si bien algunas son también aberrantes, otras caen dentro de lo que podráimos llamar ‘un ratón y un gato’, en el cual este último trabaja en busca de la verdad y la confesión.

    Lo que sí es una marranada es que los yankis, que en muchos estados aún permiten la tostadora o el pico letal, cometan la inicua hipocresía de mirar al techo diciendo que en su gran país no se tortura, pero se corre con los gastos de que lo haga otro.

    Jodido monstruo nuestro Sistema.

  2. Un tema siniestro, un asunto tenebroso, como diría el maestro francés. Que desacredita completamente a las democracias, por otra parte. Después de hacer esas cosas nadie puede pedir a nadie que obre b¡en.

  3. Yo creo que el interrogatorio debe hallar un métido compatible, entre el derecho (respetado) del presunto y la eficacia mínima. ¿No estamos viendo a cuatro niñatos reírse de la policía en Sevilla tras asesinar (confesos) a una amiga?

  4. Lo que más me duele es ver a España implicada en estas prácticas canallescas, crueles y malvadas, y comprender de pronto que las truculencias de las películas con que los propios americanos ilustran sobre su realidad, no son imaginaciones sino realidades.

  5. No se olvide que AI denuncia año tras año que en España se practica la tortura en dependencias oficiales. Ni que algunos de esos vuelos han contado con el placet o vista gorde de nuestros Gobiernos. Aunque quizá fuera mejor olvidar.

  6. Curiosa inhibición del Casino ante tema tan espeluznante. ¿Estaremos perdiendo mordiente, queridos amigos?

  7. Tampoco hay que echarse las manos a la cabeza ahí esta Guantanamo con la cabeza más alta que nadie y sin que un gobierno se le atreva a toserla, vamos ni la misma Cuba. Un saludo Don Jose Antonio

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