Lo dijo Cervantes: “Lo primero es el bien gobierno de las tropas”. A ver quién lo discute. El compañero Saldaña se enfrentó, en plan “crítico” al barrerismo oficial en una ocasión y perdió, como era lógico, razón pro la cual, a su caída del equipo de Gobierno, ha optado por un empeño menos beligerante y más productivo. Ya no es urgente la “re-renovación” en el partido provincial, ya no es imprescindible Saldaña para salvar al PSOE onubense de su rutina y avejentamiento. Saldaña es otro apesebrado de oro –ahora en la sevillana Cartuja 93—que el partido se quita de encima dándole un buen aposento en la nómina pública. La pasión política de estoe ‘profesionales’ es limitada. Un buen puesto, una sinecura respetable y se acabó la rebeldía. Saldaña, que se iba a volver, a estas alturas, a su modesto origen, ni es el primero ni será el último en dar ese pelotazo.

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