Los romanos avisaban al merodeador de sus villas con un aviso leal: ‘Cave canem’, ojito con el perro. La sociedad avanzada nos avisa hoy, no de la guarda canina, sino de la vigilancia electrónica y personal que comenzó siendo un capricho paranoico tal vez, pero que se ha convertido en un fabuloso negocio y en una vergüenza pública. Los frecuentes episodios de atracos en serie, asaltos de viviendas, brutales maltratos y secuestros, han disparado, en todo caso, un miedo que tan sólo los insensatos podrían calificar a estas alturas de injustificado. Uno de esos incidentes terminó no hace mucho, como recordarán, con la muerte de un asaltante a manos del asaltado y desde entonces se ha disparado en la opinión española un debate sobre los límites de la legítima defensa que el caso de la familia de joyeros Tous ha avivado sensiblemente al conocerse la noticia de que otro asaltante habría muerto abatido, en esta ocasión, por los disparos de un familiar que ejercía al mismo tiempo de agente de seguridad. La polémica se centra esta vez en las circunstancias de la reacción defensiva, al desconocerse por el momento cómo se produjeron realmente los hechos y si el asaltante muerto portaba armas o fue abatido desarmado, pero en cualquier caso, reproduce e intensifica la discusión remachando la tesis, no poco gratuita, de que la legítima defensa es imposible en la práctica, una tesis que, en mi opinión, no es inocente sino que trata de arruinar un viejo principio jurídico jamás discutido, tal vez con la intención de exacerbar la inquietud y desacreditar ese derecho universal en un país en el que, curiosamente, es posible que haya hoy –y no sólo como repuesta al terrorismo sino como consecuencia de una innegable situación de inseguridad–más ciudadanos que nunca pertrechados de un arma legal para su defensa propia. No hay que ser jurista para saber que para que esa defensa sea legítima lo único preciso es que el peligro del que se defiende el agredido sea real y que el medio empleado sea proporcionado a la circunstancia. Y hay que insistir en que nadie va a ver defraudado su derecho a la autodefensa si cumple esas dos condiciones. Los que agitan la especie contraria andan buscando, sin duda, su renta política.
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Un viejo equívoco ideológico que gravita sobre esta cuestión viene a sugerir que la actitud conservadora predicaría el rigor defensivo frente a una actitud progresista que lo relativizaría, y es curioso que esa palabra, “defensa”, figure en el vocabulario (y por tanto, en el imaginario) de la derecha al menos desde el siglo XIX. Sin embargo, la voz de un izquierdista tan cualificado como Louis Blanc (un madrileño desconocido, por cierto, miren por donde) proclamó por su cuenta que cuando la sociedad sanciona al ciudadano que actúa en legítima defensa, en realidad no lo juzga sino que lo asesina. Y es que la seguridad, prerrequisito de la sociedad ‘civil-izada’, no es de izquierdas ni de derechas, sino que pertenece al repertorio básico del Estado de Derecho, lo que quiere decir que cuando incidentalmente no está asegurada por éste y la amenaza se cierne sobre el ciudadano, una lógica elemental contempla el derecho legítimo de éste a recurrir por su cuenta a la violencia, lógicamente dentro de ese marco racional que establece la proporcionalidad del medio empleado. Al margen del anecdotario (triste anecdotario, qué duda cabe) es obvio que esas tesis desmoralizadoras son posibles sólo porque la inseguridad es hoy una realidad que una incomprensible estrategia presupuestaria del PP y del PSOE, de los dos, ha agravado con mal remedio al reducir las plantillas policiales justo cuando arreciaba el peligro delincuente. Pero difundir la idea de que la legítima defensa es impracticable constituye, además de un disparate, un atentado más a la tranquilidad pública, hoy (como ayer y como antier) en almoneda. “Vin vi repellere licet”, decía Ulpiano. No seré yo quien le contradiga.

16 Comentarios

  1. Yo añadiría otra sentencia latina del Digesto (9.2.45):
    Vim vi defendere omnes leges omniaque iura permittunt
    “Todas las leyes y todos los derechos permiten repeler la fuerza con la fuerza”

  2. Hay muchas, respetado Rector y Anfitrión, en la historia del Derecho. Lo interesante es el aviso de gm en el sentido de que al cuestuonar el derecho a la legítima defensa, haciendo gravitar sobre él temores y dudas de riesgos penales, se le presta un flaco favor a los ciudadanos y uno enorme a los delincuentes.

  3. No haga caso al bellotari, don Descontexto, y préstele atención al frave tema que hoy plantea el jefe sin miedo a que le llamen perro judío, con perdón de los judíos, y encima explicándolo con la Historia en la mano, como es costumbre suya. Valiente toma de postura. Una de las cosas que más que reùgnan de esta política es la cobardía. Y no confundir brutalidad o zafiedad a o Ibarra con valentía. ¿Dónde estuvo Ibarra durante los años oscuros? Probablemente en ninguna parte.

  4. No tengo más que asentir con la cabeza al buen sentido jurídico de ja, que otra vez da un testimonio valeroso de dignidad oponiendo a la manipulación política del tema un criterio justo y estricto. Por otra parte, la prisión del presnto homicida me hace pensar que las cirncunstancias a las que se refiere gm no deben haberle quedado claras al instructor, porque no se envía a la cárcel a un ciudadano así como así. Ya iremos sabiendo más, pero me da la impresión de que la respuesta del encarcelado ha debiudo ser excesiva o no del todo correcta. Den un margen a los jueces.

  5. Tanto pp como PSOE han utilizado la inseguridad como instrumento de lucha electoral. Y eso es una canallada porque contribuye a faciolitar el delito y deja a los ciudadanos a merced de los demagogos y sin solución.

  6. Disparar sobre un hombre es grave cosa, no lo dudo, pero verse invadido en el domicilio como con tanta frecuenbcia se están viendo muchos españoles, es tremendo. La autodefensa no tiene sentido en una sociedad civilizada porque eso es precisamente lo que civiliza: la cesión de la violencia al Estado, único que puede ejercerla. La excepción es, claro, aquella situación en que el ciudadano se ve desvalido frente a otra violencia grave y sin posibilidad de recibir auxilio. Soy persona de absoluta observancia pacifista opero dispararía antes de dejar que unos indeseables avasallen a mi familia. Si esto es delito, la ley estaría mal hecha, y como gm explica bien y Ropón avala, no lo está, sino que es exigente en sus lógicas condiciones.

  7. Y que no pasa hace tiempo por la página, aunque sí la sigue y lee, llega sólo para decirles que me ha encantado escuchar a alguien de quien me fío una opinióin tan puesta en el fiel de la balanza. Estos días he oído barbariddaes indignates por la radio, la tele y en los periódicos a propósito del homicidio del guarda de de los Tous. Me alegra comprobar que hay gente en terrenos ideológicos nada sospechosos que no temen a la hora de exigir un respeto a las personas que el Estado apenas garantiza ya en muchos casos. Lo de Cataluña, por ejemplo, es lastimoso.

  8. Pues nada, Bufalo Bill, salga al poblado y liese a tiros en la barriga si eso le tira el cuerpo. Se les nota el pelo de la dehesa en cuanto se descuida. A usted y a muchos de sus feligreses.

  9. …y tienes muy mala leche, dicho sea de paso, aunque poco puedas. No ofende quien quiere, enanito, sino quien puede.

  10. Pepe Griyo
    13:24
    Ya he publicado comentarios al respecto varias veces con la reticencia u objeciones de nuestro Sr. Ropón; pero yo pregunto:
    Si “para que esa defensa sea legítima lo único preciso es que el peligro del que se defiende el agredido sea real y que el medio empleado sea proporcionado a la circunstancia.” ¿Cómo mido yo la proporcionalidad de la circunstancia?
    El Sr. ladrón trae navaja pero yo no tengo, o bien, el Sr. ladrón trae un cuchillo en la mano y yo, que estoy en mi cama, lo tengo en un cajón de la cocina, o bien, son cuatro Sres. ladrones con cuchillos y yo solo tengo una escopeta de caza, ¿Y si tengo un nunchaku y lo uso?
    Y si el Sr. ladrón lleva un arma de fuego ¿Tengo que esperar a que me dispare primero?
    También podría preguntar: Sr. Ladrón ¿Trae Vd. un doble juego de armas homologadas para que nos batamos en un duelo justo?

  11. No olvidemos al Petru Arkan, el moldavo exmilitar. que al elegir país donde vivir de sus fechorías, no dudó en preferir Expaña, donde más barato cuesta atracar, golpear, maltratar, violar, asesinar que en los demás países a los que podía emigrar. (Sé, que me repito, Epimorcilla).

    Hay una leyenda urbana, y no sé si me repito otra vez, que cuenta cómo allá en los años ochenta, un virrey sevillano compró el chalé de su vecino, en la Santa Clara exyanqui, junto al que ocupaba su legítima y adonde llegaba los viernes noche tras pasar L, M, X y J en Madrid con su pública concubina. En la notaría hizo entrega al vendedor de un maletín con los treinta y algo millones que pagaba por la compra. Billetes usados de distintos valores, que diría un autor de novela negra. El comprador dijo que él no podía salir a la calle con esa pastora a cuestas, cosa que el prohombre, arropado por sus escoltas, sí podía hacer. Se solucionó la cosa con una llamada de motorola, un artilugio que entonces se podían permitir muy pocos.

    A ver, señores cucarachas, pregunta: Si servidora, en la quietud de la noche, siente pasos y ruiditos en mi propio domicilio y comprueba que se trata de amigo(s) de lo ajeno que saquea(n) mi parvo joyerillo o mi recién adquirido portátil, o el televisor LCD, ¿qué debo hacer, invitar al caco a sentarse a tomar un polvorón y una copita del mono hasta que llegue la pasma, que tal vez no llegue, o intentar atizarle sigilosamente con un trozo de gavilla de acero del 16, que guardo para hacer musculitos, digo, rehabilitación, aunque pudiera romperle alguna cervical?

  12. Estoy totalmente de acuerdo con Doña Epicíclica y me parece muy fácil escandalizarse por los disparos del vecino al penetrar los ladrones en su casa: ( por cierto.su Rolex y su televisor valdrán menos que una vida humana .)pero cuando entren en la mía.¿quién sabe cómo voy a reaccionar y sentir la amenaza. y si estoy mal despierto.lo que se me ocurrirá tirarle para sacarlo del sitio?¡ será toda una formación: se abrirán escuelas para prepararnos a recibirlos como Dios manda – Pero también me conmovió el americano que. hace unos años .creyendo defender su casa y familia .mató a su cuñado que estaba de noche en el jardín añadiendo guirnaldas al árbol de navidad.-No es sencillo el problema

  13. Las cosas no son simples, en efecto, pero la ley debe proteger al inocente contra el avasallador.

    Espero que nuestro anfitrión esté bien.

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