Ahora resulta que esos abuelos que tan poco cuentan para el pragmatismo de nuestro sistema productivo, están que se salen de contentos y felices, o al menos eso dice muy sonriente la ministra de Salud, quien al presentar un trabajo sobre el tema, ha asegurado que la mitad de esa legión maltratada “está satisfecha” con su vida. Todo es riente para estos paladines del optimismo agatológico, incluso esa realidad oprobiosa en que se encuentran nuestros mayores, y ello es así, probablemente, porque éstos, como ya advertía Goethe, han perdido esa prerrogativa esencial del hombre que es el derecho a ser juzgado por sus iguales. Los estudios sobre la vejez que conozco (el tradicional de la universidad de Texas, el del National Opinion Research Center, los publicados por la universidad de Chicago en la American Sociological Review, entre otros) descubrieron hace tiempo esa curiosa “felicidad senil” que los mayores dicen disfrutar confundiendo bienestar con resignación, a favor de la inevitable tendencia de la edad avanzada hacia esa pasividad sentimental que genera la ilusión de serenidad, calma y hasta satisfacción. La ministra se ha mostrado muy contenta ante semejante exultancia, pero eso es porque no ha comprendido aquel apunte tremendo de Diderot que decía que si es verdad que no hay nada más corriente que un viejo que comienza a vivir, la triste realidad es que lo más común es que el pobre viejo muera antes de haber vivido. ¡‘Beata aetas’, la edad feliz! Parece claro que el voluntarismo político confunde gustoso la alegre conformidad declarada por esos encuestados con el reverso de la renuncia. En su ‘Lucien Lewen’ dejó dicho Stendhal que un anciano no es más que un joven que ha agotado su ilusión y que ya no se palpa las pasiones. Alguien le pregunto una vez al viejo Azorín que en qué consistía la vejez y Azorín le respondió que en no tener interés por nada. Me parece a mí que la ministra no ha hilado esta vez lo bastante fino.

 

Ahora bien, decir como ha dicho esa señora que este estado feliz de los ancianos se debe a la mejora de las pensiones y otras medidas sociales adoptadas por el Gobierno es algo que roza ya la ignominia. Lo que una vez más deja clara la capacidad mistificadora de la ciencia social cuando actúa mansueta siguiendo la voz de su amo en connivencia con el impúdico descaro de la política a la hora de invertir las evidencias. Aparte, por lo demás, de la incapacidad de este modelo social para integrar a la población pasiva, tan injustamente contemplada como una simple rémora. La vejez es políticamente inofensiva. Con unas cuantas morisquetas en tiempo de elecciones va aviada de sobra.

9 Comentarios

  1. Alégrese D. José Antonio y recuerde que mañana, día 2 de Mayo, es el “Día de la Generadora de Capital Humano”, o sea el “Día de la Madre” en versión de una sociedad de mercado. Verá como mañana los que no son viejos y tienen madre aún les regalarán a éstas un regalo comprado. Ellas sonreirán, aunque sean viejas en algún caso.

  2. Celebro esta crítica: se la merece el cinismo político. Nuestra vejez está abandonada, en ciertio modo menos que antiguamnete, en otro modo, mucho más, puesto que al desapercer la familia extensa, en la que los mayores convivían con los jóvenes, se ha quedado si territorio. Hace falta cara para presumir de las pensiones actuales. Sobre todo desde la altura. Muchos de estos inútiles se merecían tener que vivir con una pensión de las reales.

  3. Gracias por esta reacción digna ante el drama de la vejez. No tienen vergüenza, ni estos ni casi ningún otro (jagm conoce bien lo que pasa por Europa). ¿A qué ancianos le habrán preguntado en esa encuesta? Como modesto perceptor de una ridícula pensión de retiro, le aseguro quye millones de españoles estarían encantados leyendo esta columna.

  4. Don Joseantonio, enm usted hay algo más que un escritor y que un polemista: hay un hombre sensible, un hombre bueno, que se compadece y no oculta su sentimiento ni sus razones. Esta batalla de la vejez está casi perdida porque niega el Sistema ése al que usted se refiete con tanta frecuencia, al que le resulta disfuncional, peor eso ya lo sabe usted como lo prueba que comience refiriéndose a nuestro “sistema productivo”. Somos piezas de un engranaje y cuando nos desgastamos, se prescuibde de nosotors, se nos arroja al basurero o, en el mejor d elos casos, al desván. Gracias por esta prueba de sensible caridad.

  5. Tanto produces, tanto vales. Y a veces ni eso. ¿No han “jubilado” a profesores y médicos contra su voluntad y en plena madurez sólo para poder imponer en su lugar a generacionas o personas políticamente más adictas? Un viejo es un desecho al que todos elogian con la boca pequeña. Nos ha hecho pensar mucho esa sentencia de Goethe que cita la columna: los viejos están en manos de los más jóvenes…

  6. Pués este Abate jubilado, cuando le llegó su hora dijo: Hijos míos os he educado, creo que bién, os he formado en la responsabilidad y en estos momentos tenéis un patrimonio mayor que el mío, -la una es Profesora de ciencias y el otro es Policía Local-. Es vuestra responsabilidad el seguir el trabajo con vuestros hijos hasta que les llegue la mayoría de edad. Solamente una causa muy escepcional hará que vuestro padre sea un “canguro”.
    Hasta ahora no tenemos problemas.
    Siento bochorno el ver como compañeros mios están “secuestrados” por sus hijos, por la compra y pago de la hipoteca del apartamento en la playa. Cuando hablo con ellos siempre dicen todos lo mismo: ¡ bueno y que quiere que haga!
    Triste RESIGNACIÓN la de muchos padres.

  7. Temo que en España la situación de la ancianidad es mala pero no la peor. Aquñí en EEUU se ha intentado todo con los ancianos en materia de alojamienteo, se han llegado a construir “ciudades” para ancianos, pero todo ha fracasado. Porque lo que fracasa, creo sinceramente, es la propia persona al pasar de cierta edad… si no tiene una fortuna que legar, porque en caso contrario, la familia no se “disuelve”…

  8. Lo malo es que el prblema irá a peor por razones demográficas. ¿Quién sostendrá ese sector abandopnado cuando cerca muy por encima de las “clases productivas”, ¿no acabará reducido en una especie de “reserva” a la espera del final de sus días? Da miedo pensar en el porvenir, pero es cierto que nunca estuvo la vejez más maltratada que hoy, si descartamos ciertas situaciones primitivas.

  9. De acuerdo con todo lo antedicho, pero quiero resaltar la miopía de la señora ministra:
    “ha asegurado que la mitad de esa legión maltratada “está satisfecha” con su vida.
    Señora ministra: Suponiendo la verdad de su manifestación, aunque nadie la cree, ¿Sabe que la otra mitad suma cuatro millones más no sé cuántos cónyuges y cónyugas de esos millones sin derecho a pensión?

    Nuestros políticos lo primero que han hecho, y ninguno protesta, ha sido asegurarse una pensión máxima con sólo dos legislaturas y además blindar sus emolumentos procedentes del duro trabajo de votar en el senado o en el congreso lo que les digan del pago de impuestos. También se han otorgado el privilegio de decidir su propio convenio colectivo por votación “democrática” y siempre por unanimidad y se han liberado de acudir a su “trabajo” cuando no les apetece, descansan los viernes y tienen unas vacaciones, que ellos llaman periodo intersesiones, de vergüenza.

    Pues no duden Vds. que casi todos se creen que eso es justo y que se lo merecen.

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