Nadie sabe cuándo serán las elecciones andaluzas. ¿Se convocarán en noviembre si las nacionales, finalmente, se adelantan, o se mantendrá el compromiso de Griñán de celebrarlas en marzo “pasara lo que pasara”? Lo que está claro es que, por una vez, la coincidencia podría suponer un gravamen añadido a las posibilidades del convocante andaluz, pero ¿es posible pensar en una convocatoria separada en el caso de que el partido en el poder perdiera también las elecciones nacionales? Griñán es el primer mandatario andaluz que ha perdido unas elecciones y de forma estrepitosa, y eso quiere decir que será Madrid quien decida, a su mejor conveniencia, cuándo se han de convocar nuestros propios comicios. Madrid nos ha marcado siempre el paso por razones partidistas. Ahora va a hacerlo cargado de razón.

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