Alarmantes además de tristes las declaraciones que ayer hizo Luis Carlos Rejón a este periódico. Su confidencia de que “por primera vez, tiene miedo”, su denuncia de que, por encima de ideologías lo que prima entre nosotros es el insulto y el grito, la intolerable realidad del acosa a que lo han sometido grupos juveniles –otra vez los “incontrolados controladísimos” de las Juventudes que sean—y la crisis de unas libertades que no podíamos sospechar que pudieran pudrirse tan fácilmente y menos que las pudiera la miseria partidista. “¿Qué nos está pasando?”, se pregunta el ahora profesor y viejo militante. Una pregunta que sólo tiene una respuesta comprometida pero que con su solo enunciado pone los pelos de punta al menos a los que sabemos lo que vale un peine en situaciones sin garantías de libertad. La responsabilidad de los partidos en estas aventuras canallescas de sus alevines es obvia. Es a ellos y no a los gamberros a quienes hay que pedirles cuenta, yo creo que preferentemente en los tribunales. 

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