Los resultados de las elecciones europeas del domingo pasado amontonan los comentarios y reflexiones especialmente en torno a la evidente crisis de la izquierda europea, o séase de la socialdemocracia con sifón que es lo que de verdad queda en el continente. Se traen a colación viejos conceptos y frases. Entre estas últimas la advertencia de Guerra de que, o la Izquierda se planteaba (lo dijo ya hace años) un replanteamiento de su papel y contenido, u otras fuerzas sociales (políticas) vendrían raudas a desalojarla del viejo nicho histórico y a ocupar su puesto. El ex–presidente de Extremadura me contestó un día en un coloquio madrileño que la misión de la Izquierda hoy era “resolver los problemas de la gente” a lo que, por pura cortesía ni le repliqué que ése papel sería también el del guardia de tráfico o el del gestor administrativo. Otro ex-presidente, el andaluz Borbolla, solía cifrar su programa político no en un proyecto de conjunto –vasto, revolucionario, etcétera– sino, simplemente, en el propósito pequeño-burgués de “hacer cositas”. Pero la sociología política europea viene avisando hace decenios que la Izquierda –como visión del mundo y como proyecto político—decae y se acaba a ojos vista, no porque no sea ya necesaria, sino porque la “astucia de la razón” conservadora le ha ido segando la hierba bajo los pies. El pisito hipotecado, el utilitario y la tele han contribuido al retorno del liberalismo casi tanto como todos los errores de las izquierdas históricas.

 

Miren en este momento hacia Europa. No es casualidad que en plena catástrofe económica las masas opten por las opciones conservadoras, poniendo sus esperanzas en los mismos proyectos teóricos y prácticos que condujeron a ella. La Europa más granada vuelve la espalda a la utopía o bien no ve otra utopía en el horizonte posible que la reanimación de un mercado hoy por hoy universal. El desastre francés, la debacle alemana, la desintegración ocurrida en Italia, el crak británico y la derrota española demuestran que ni siquiera la amenaza cierta de la crisis ha sido capaz de revitalizar los proyectos llamados ‘de progreso’. Pero eso ya estaba avisado, como decimos, lo han dicho y repetido, desde Gorz a Bourdieu, dos generaciones de observadores, y lo que han dicho es, en resumen, que una cosa es una “izquierda posible” y otra la “izquierda oportunista”, la radical pero epifenoménica, la que renuncia a los grandes objetivos por las “conquistas” pintorescas y las justas maniqueas. En España mismo –se ha repetido mil veces—ya me dirán que diferencia hubo y hay entre Solbes y Rato. Y eso se debe a que la izquierda se ha ido vaciando al tiempo que la derecha reciclaba sus materiales de derribo hasta restaurarlos por completo. No es posible esperar seriamente en una Izquierda que olvida el imperativo intervencionista para fijarse en el carril-bici o en la píldora del día después.

8 Comentarios

  1. Quizás en su momento la idea socialista apoyada constitucionalmente de que todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna se les fue de las manos porque con su política de dejar hacer a los bancos los que les daba la gana estos han extendido ese derecho a todo el mundo tiene derecho a tener un pisito en la playa y un coche de lujo y grandes viajes, y ahora qué todo para el banco , el gobierno en lugar de intervenir a los bancos con esas ingentes cantidades de millones de euros lo debería de repartir entre los ciudadanos para eso estamos obligados en el socialismo de esta manera con la autogestión de ese magno capital podríamos pagar nuestra casa, la de la playa , el coche y más viajes y así mover la economía, pero no se la entregan a los bancos que además de quedarse con nuestras propiedades se quedan con nuestros impuestos, pero estos son lo favores vinculantes y colaterales a un campaña política, el gobierno lo que debería hacer socialmente ahora es decir ciudadanos no se paga al banco , que asuma su política de mano larga de concesión de créditos , la casa cuanto costó 10 ahora usted que debe 6 y sólo tiene 1 , pues como estamos en un sistema socialista dele usted 1 al banco escriture la vivienda , y que el banco asuma los 4 que me tienen el cinturón tan ajustado que cualquier día va a explotar y seamos socialistas de verdad, pero como nada de esto va a pasar seguiremos pringados hasta la médula

  2. D. Vicente, quizá no se haya dado cuenta pero todo este maquiavélico tinglado funciona por una palabra clave: DEUDA (= money). Es lo que facilita la posibilidad de muchos a ese pack burgués que usted ha descrito tan bien y ante el que no hay ideales revolucionarios que valgan. Subsunción de lo habido y por haber que diría algún materialista. Otra cosa es que se permitan los desmanes que se permiten con, en teoría, un derecho “constitucional” como es la vivienda; como para sacar el naranjero y liarse a tiros aunque sea con balas de goma. Pero qué se puede esperar de estos “socialistas” que tienen secuestrada una izquierda, estética sobre todo, y a medio país con síndrome de Estocolmo.

    (Yo hubiera nombrado también a Offe y a Habermas en el comment de hoy, pero qué le voy a decir a nuestro admirado Anfi que él no sepa).

  3. Una inteligente y, estoy seguro de que no poco lastimera, refelxiónm de un hombre que se cree y se dice de izquierdas, aunque siempre en el sentido que él mismo estableció en su libro sobre el tema, no en el actual… La Izquierda va muy mal en todas partes y el anfi insiste en considerar el fenómeno como algo eventual, “contumacia” que muchas veces me ha hecho revisar mis sensaciones.

  4. Hace frío fuera, don josaentonio, mno lo olvide. Lo que pasa es que la gente de la izquierda seria está (como usted mismo) viendo importentes el espectáculo y la defección generalizada. Yo sé que usted y conozco las limitaciones o condicionantes que usted da a ese concepto, pero comprenderá que su propia lealtad a sí mismo provoque el efecto de que mucho “membrillo” no entienda sus actitudes. Hal olvidado lo de que “la Verdad es revolucionaria”. O a lo peor es que no los han creído (ni sabido) nunca.

  5. Temo que ese título (¿insconsciente?) lo dice todo. El despliegue crítico, inobjetable. Estos zapateritos van a hacer que los viejos garañones de izquierda miremos con indiferencia ocmo se hunde el buque de los “socialtraidores”.

  6. Alguien rondando el medio siglo, con un buen coche, una vivienda en propiedad (en buena zona) y puede que alguna otra/s “como inversión”, aspecto cuidado, chaqueta, a veces gafas de patilla dorada, lector de periódicos, vocabulario cuidado, con un buen empleo (funcionario, algún carguillo quizás), preocupado por su imagen pública, sabe varias marcas de vino bueno y participa -sin descomponerse ni asombrarse- del teatrillo de la cata del vino en un buen restaurante donde disfruta de una buena -y cara- comida, asiste a conciertos (o mejor, a la ópera), etc.

    En el contexto de los años 60-70, quizás estaríamos describiendo un prototipo de hombre de derechas. En un contexto actual, no lo tendría nada claro.

  7. Don Rafa tira con bala.
    Busquen socialistas en Andalucía como los descritos y quizás no quepan en el Estadio Colombino
    Akela.

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