El escándalo del fraude en las jubilaciones se ha cargado a Griñán. Y no sólo al poner en almoneda su futuro sino al liquidar su pasado con la evidencia de que lleva años copresidiendo o presidiendo el desorden y la arbitrariedad de este partido sin reglamento. Y encima no puede cesar a su consejera insostenible porque es su propia coartada mientras que ésta lo tiene difícil para dimitir porque al hacerlo arruinaría el montaje completo. Lo que pretendieron que no era más que un incidente de aprovechados ha resultado ser una trampa mortal en la que puede que naufrague el “régimen” y se liquide toda una generación.

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