Va a haber que hacerse, desde el primer momento, aquí en Andalucía la Roja, la pregunta que la Krúpskaya le hacía al padrecito Lenin en plena madrugada moscovita: “¿Cuándo amanecerá, tovarich?”. Es decir, cuánto tiempo tardaremos en ver venirse abajo este castillo de naipes, cuánto en padecer sus contradicciones, cuánto en estallar el odio visceral entre los dos socios que van a cogobernarnos? Oponerse desde ya a la aplicación de la Reforma Laboral del Gobierno, por ejemplo, es, al margen de todas las discrepancias imaginables, incluidas las mías, un acto de solemne de rebeldía y de deslealtad  institucional que puede perjudicar a la comunidad mucho más que ayudarla y, como dice Alfonso Lazo con clarividencia, convertir a Andalucía en una reserva india o en la aldea de Asterix.

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