Al debate sobre la adjudicación ilegal del Casino de Sevilla que, según el TS, hizo la Junta en su día, no acudieron ni los reprobados. Ésa es la importancia real que desde la mayoría del PSOE se concede al Parlamento, la representación del pueblo que demasiados entre sus miembros confunden con su cortijo. ¡Para qué molestarse siquiera en acudir a la Cámara si la votación final está ganada de antemano! Esta degradación de la vida democrática está convirtiendo al Parlamento en una caja de resonancia que le Poder abre cuando le conviene y cierra a cal y canto cuando se siente incomodado. Lo que llevará a muchos ciudadanos a preguntarse para qué sirve, entonces, una cámara tan costosa, por qué, en caso de mayoría absoluta genuina o pactada, no se cierra el corralito y se amortiza su presupuesto. De hecho, el Parlamento se limita hoy a escenificar la legitimación popular y pare usted de contar. Ya me dirán para qué iba a ir esa tropa a dar la cara sabiendo que la mayoría funciona como patente de corso. 

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