Uno sabe que hablar de mosquitos en Huelva –sobre todo en verano y en nuestras playas– es “política y cívicamente incorrecto”, casi terrorista en la medida en que nuestra economía reposa en el turismo y éste no tiene mayor enemigo que esos dípteros hematófagos. Pero ¿y achantarse ante la realidad, y callarse ante la evidencia de que en nuestras playas vuelve a haber mosquitos, que de nuevo empieza a ser habitual el espectáculo del disgusto generalizado y la desesperación ante su artero ataque, qué viene a ser eso, a ver? ¡Tiempos aquellos en que Juan Barranca –todavía no defenestrado por la ‘mesa camilla’ en el partido y en la Dipu—logró erradicarlos con su empeño y competencia! Hoy en la Dipu no hay quien los mantenga a raya, como en tiempos de Barranca, a pesar de que la contribución de los Ayuntamientos ha crecido, y muchos ciudadanos echan de menos a aquel exterminador que nos salvó de la pesadilla antes de ser fulminado por el injusto rayo del partidismo y la arbitrariedad.

1 Comentario

  1. ¡… a ver si es que hay que echar mas fosfoyesos en las marismas ! Se vé que no ha funcionado la estrategia de las quimicas para acabar con los mosquitos !

    ¿Que tal un nuevo vertido de petroleo…? (de ese que tiende a evaporarse …)

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