Asistir en directo al debate sobre el caso Murdock en los Comunes ha sido todo un espectáculo. Una gran lección para españoles ceremoniosos ver a esos padres de la patria cronwelliana sentados codo a codo, sin escaños siquiera, arrebujados como “solemne turba” (creo que Marlowe) tal cual los que en lo antiguo se juntaban en la “Chapter House” bajo la luz polícroma de sus vidrieras y la sugestión de su bóveda nervada para pararle los pies al Rey. Gente hablando en roman paladino, a la que se le entiende todo, apoteosis de libertad crítica a la que el Poder se somete a gusto o a regañadientes, da lo mismo. ¡Aquí discutiendo sobre las corbatas de los diputados y allá poniendo entre la espada y la pared al primer ministro! En directo y en público, sin anestesia, lucha libre sin más reglas que las imprescindibles para el funcionamiento de la Cámara. ¡Qué envidia, sobre todo el día en que el presidente valenciano dimitía sin micros ni cámaras, como si la transparencia no hubiera sido el mejor linimento para su lesión comatosa! No es que uno se chupe el dedo y crea a pies juntillas en la democracia británica, que a la vista del propio caso Murdock está claro que deja mucho que desear en punto a libertades y seguridad jurídica. Lo admirable es la capacidad de reacción, la libertad de la asamblea debatiendo en directo ante los ciudadanos, sin trampa ni cartón. La política es un asco, aquí y en Tokio, pero una cosa es disponer de un sistema de representación que funcione a la luz del día y en directo, y otra muy diferente soportar uno que tiene más chicha amojamada del siglo XIX que del XXI. Murdock el potentado, el “emperador” que ponía y quitaba reyes, resultaba un pigmeo ante el ordenado barullo del debate mientras los mismos diputados que antier trincaban despilfarrando con sus visas, aparecían como regenerados por la virtud de la palabra libre. Mi admirado Péguy veía virtuales analogías entre el parlamentarismo y la prostitución. Bueno, admitámoslo, pero en unos sitios más que en otros.

Fíjense en el poco éxito obtenido por el “indignado” de la tarta que pretendió agredir al magnate: ni medio minuto de gloria. En España hubiera acaparado al menos tantas páginas como Ruiz-Mateos cuando tarteó a Boyer. Por eso digo que qué envidia, aunque consuele pensar que nosotros apenas llevamos tres decenios de vida libre mientras que ellos comenzaron esa experiencia, día más día menos, cuando las Navas de Tolosa. Imaginemos por un momento una sesión española con Camps, Chaves o Rubalcaba de comparecientes. Da vértigo, no tanto la imaginación misma, como la evidencia de nuestro atraso.

17 Comentarios

  1. Hoy no tengo m,ás remedio que descubrirme ante la columna. Brillante, aguda, sincera, algo melancólica pero no resignada. Gran verdad lo que en ella se dice y lamenta, que esat democracia nuetsra es una filfa comparada con la muy jodida que rige en Inglaterra. A pesar de todo. Una columna valiente. Es posible que te llemen derrotista por ello.

  2. Creo que hemos sido una mayoría quienes hemos sentido esa diferencia entre las dos democracias, y creo que seguimos perplejos porque, en realidad, ninguna razón justifica nuestro retraso y nuestra cutrez. El debate sobre las corbatas ha siso penoso, el de Murdock interesante a tope. Seguimos siendo un país menor, una democracia incipiente, aún limitada por muchos abusos y complejos. Me alegro ver que alguien lo comenta en estos términos.

  3. Otra vez estupenda columna, con gracioso título y mucha enjundia crítica. Es la pura realidad que muchos nos sentimod algo asó como los europeos demócratas en régimen de minoría de edad. No hay más que oír, en efecto, como se ha señalada, la chorrada de las corbatas entre Bono y el ministro descorbatado, para comprender que vamos muy retrasados en punto a excelencia democrática. Pwero hace falta que lo diga mucha gente que no tema el reproche de derrotista u otros peores, como hace don jagm cada vez que se tercia y le da la real gana, cosa que le agrecemos, al menos un servidor.

  4. Se trata de dos países y sociedades muy diferentes, bada una con sus ventajas e inconvenientes, aunque desde ek kadi político la colñumna da en el clavo. Ya nos gustaría tener aquí una democracia capaz de exigir responsabilidades como la que tienen los británicos pero no hay que olvidar la antigüedad de al democracia inglesa que jagm señala.

  5. Poco que añadir, apartew mi completa concordancia con lo expuesto. Somos lo que somos, que no es poco, pero tampoco tanto. Creo que me entienden.

  6. Realmente han sido dos espactáculos (el de Murdock y el de las corbatas) tan distintos que permiten calificar a sus respectivos países. Aunque no hiciera falta, desde luego, porque nadie va a meterse en estas comparaciones esperando salir biemparado. Alguien ha dicho antes que somos lo que somos, y hay que añadir que en ello no hay nada preocupante peri sí una buena razón para la humildad discreta.

  7. Pues ahora comienza el espactáculo al ptro lado del charco, conde las cosas pueden ser todo lo amañadas que queramos, pero donde nunca se puede descartar la emoción de la verdad. Lo de Murdock es algo que afecta en profuncidad a la democracia, que descubre lo mucho que hay de falso bajo su suelo, y el peso de la complicidad del Poder (policías, lobbies, funcionarios, ministros…). Sin olvidar a los periodistas despreciables que no se paranb en barras. Veremos que ocurrirá en USA. Estén seguros de que algo interesante.

  8. Uno envidia tantas cosas que no merece la pena pararse en ninguna. ¿Han visto que españolito tan escéptico?

  9. Leído columna y comentarios nada que añadir sobre el tema, pero fíjense y comparen la austeridad física del parlamento inglés, dimensiones e incomodidad de los escaños, con la suntuosidad de los nuestros, que además de espaciosos y mullidos, sus ocupantes disponen de despachos individuales, secretarias, saunas y piscina, todo ello casa a la perfección con la ausencia de obligaciones (sólo se deben al partido) y que casi ninguno da un palo al agua.

  10. Tampoco hay que sacar las cosas de quicio, don Griyo, que habrá quien se escurra pero ta,bién quien trabaje a conciencia, seguro, en esas Cámaras no poco oscuras, eso sí. Los ingleses disfrutaban, por cierto, de unos cojines hechos con lana de lo que queda del Imperio que ignoro si hab caído en desuso, pero eso de los asientos es lo de menos en un régimen parlamentario plurisecular que tiene en su haber grandes logros. Esto de aquí es otra cosa, ya lo sabemos, como el país es otro, ni más ni menos.

  11. Siempre se ha dicho que España era país poco dada a la democracia y aunque está claro que eso proviene de la opinión reaccionaria, es verdad que nuestra experiencia democrática como pueblo es escasa. La fecha que recuerda gm, las Navas de Tolosa, habla por sí sola. Nos llevan ventaja, en resumen, aunque ya ven lo que está icurriendo en algunos países aventajados como los escandinavos, con perdón por la manera de señalar…

  12. La democracia es un buen sistema que está en crisis. La primitiva democracia, la clásica, era discrininatoria y esclavista, la posterior, censitaria, reservada sólo a los pripietarios, es decir, a los contribuyentes fiscales (a los demás no se les concideraba contrinuyentes). Esta es una caricatura de partidos y un enorme negocio en elq eu todos los que tienen que ganar están de acuerdo.

  13. No he dicho todos, don Eleuterio, pero los que sí trabajan podrían proponer cambios saludables en el reglamento del Congreso, por ejemplo que el absentismo injustificado se descontara de sus haberes lo mismo que a un trabajador en huelga, que hubiese una comisión contra el trinconeo de las dietas y los viajes, que se fijaran los emolumentos justo antes de las elecciones para toda la legislatura siguiente, que se multara a los que abandonan su escaño cuando habla la oposición, que no se permita volver para votar a los que se ausentaron del escaño, etc. y del senado ni hablemos.

    Una pregunta para el señor Bono: ¿Qué es peor que un diputado vaya sin corbata o que no aparezca por el hemiciclo?

  14. También en el aspecto indumentario nos darían sopas con honda esos ingleses a los que (hablo por la fotos de la Cámara de los Comunes que veo) no se les ocurre asistir de cualquier manera a su alta función. Por otra parte, don Griyo lleva mucha razón cin que la pierda don Eleuterio: cada país es como es, y seguro que la representación política inglesas tiene defectos junto a sus virtudes. Recuerden el escándalo de las tarjetas de crédito que se conoció (y solucionó) hace bien poco tiempo. Escaqueadores y rateros hay en todas partes.

  15. Animado hoy el Casino, se nota que refrescó. La columna lo merece eso sí, sobre todo el título elocuente. Mi querido don ja, ¿para cuándo unas merecidas vacaciones?

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