Ninguna prueba tan elocuente de la omnipresencia del “régimen” que domina a Andalucía como la propuesta del Consejo de la Juventud de Sevilla, un órgano del PC subvencionado por el contribuyente a través del Ayuntamiento, de que sus “voluntarios” perciban dietas de 16 euros por hora cuando asistan a reuniones. ¡Voluntarios pagados! La deriva acomodaticia del radicalismo ha hecho muchas tonterías pero quizá nunca hubiera alcanzado una cota semejante de cinismo y trinconeo políticos. La inmensa y creciente trama de “dependientes” –el gran tinglado en que se apoya su hegemonía– es cuidada sin remilgos por una izquierda que ha hecho del servicio público, salvo excepciones cada día más raras, una profesión de aprendices y mediocres. Pero eso de inventar el “voluntariado profesional” pasa de la raya incluso aquí. Lo de “¡Colócanos a tos!” que le gritan a Chaves en los mítines rivales va a dejar de ser una pulla para convertirse en una realidad.

3 Comentarios

  1. Sólo una apostilla. La frase original ‘colócanos…’ la recibió Natalio Rivas, político que fue de la Restauración en tiempos del felón A. XIII. Había nacido en un pueblo de Granada que no recuerdo. Lo cierto es que después de ocupar algunos puestos de relevancia en Granada, fue llamado a Madrid por su partido, donde creo que llegó a ministro o cargo muy importante.

    El día de su toma de posesión, o de su presentación en la carrera de San Jerónimo, la mitad del personal de su pueblo ocupaba las gradas de invitados. Fue al terminar su parrafada oratoria, cuando de entre la hinchada salió el grito: ‘¡Natalico, colócanos a tós!’

    Lo cierto es que casi un siglo después la adminstración (?) autonómica se hipersatura de cargos, carguillos y carguetes que diría el Butanito, y donde uno menos se lo espera, en una responsabilidad portuaria o en una de las mil empresas oficiales o mixtas, nos aparece una cara que no veíamos desde hace diez o quince años. Hay momio pa tós. Y si no, se inventa.

    Pero lo peor son esos granujillas que con veintipocos años, sin haber terminado el COU, hijos o sobrinos de los soixanthuitards, ya han aprendido el camino de vivir del cuento. Ni han estudiado, ni se han preparado ni valen para cabezas de gambas, pero han pegado carteles y han reventado mítines del enemigo. Hay que premiarlos.

  2. Seguro que donnjefe conoce la anécdota, que por cierto, se atrubuye también a un líder que brujuleó por la tierra de jagm, don Eduardo Barriobero, presunto amante de Concha Espina. Lo digo porque alguna vez se le escapó al fefe esa coincidencia a pesar de su probable amistad con el Víctor de la Serna de El Mundo.

  3. Parece claro, pues, que lo de “señorito andaluz” sigue de rabiosa actualidad ya que, más allá de que un infeliz insensato de dudosos principios democráticos pueda usarlo como insulto, la esencia del concepto se mantiene intacta. Sólo que ahora, tal como el dicho de los jefes y los indios, parece haber más señoritos que jornaleros.

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