26 de Agosto de 2010
Puede que a muchos españoles los desconcierte la noticia de que el Departamento de Estado americano que, ciertamente, tiene mucho por donde callar en materia de derechos humanos, haya denunciado la indefensión en que, en ese terreno, se encuentran los españoles de Cataluña o Baleares impedidos de utilizar libremente su lengua vernácula, pero tampoco sería raro que otros muchos se escandalizaran contemplando al Gobierno español erigirse en defensor de los beligerantes adversarios o, más bien, enemigos jurados de la lengua española. Son cosas que ocurren en la vida cuando la política las impone, como en este caso, aparte de lo cual justo es reconocer que en muchos países del planeta las lenguas tradicionales de los pueblos están siendo sustituidas por otras total o parcialmente, al margen de la inevitable conversión del inglés en una auténtica koiné o idioma transnacional que es lo propio de todo Imperio. Un caso singular, siquiera por lo llamativo de su calendario, es el vivido en Rwanda, país martirizado, como se sabe, por lo menos desde que, a mediado de los años 50, se produjera la primera de las atroces persecuciones de hutus perpetradas por los tutsis y que provocaron el exilio a Uganda de masas de la etnia perseguida, que volvería con el triunfo de su propia revolución trayendo consigo, entre otras cosas, la mudanza simbólica del idioma, del francés colonial por el inglés. Fueron los tutsis criados en la Uganda anglófona quienes impusieron en 2003 la cooficialidad de ambas lenguas y quienes han excluido el francés tradicional de una enseñanza que desde 2010 se imparte exclusivamente en inglés. La generación próxima de ruandeses hablará ya sólo inglés y habrá olvidado, de paso, la reliquia del viejo kinyarwanda. Una nueva lengua para un país nuevo. Hoy se puede cambiar de idioma como de camisa. Que nos lo cuenten a nosotros.
Sin duda el cambio de lengua comportará novedades en otros ámbitos, hará que las costumbres, en Rwanda como en cualquier otro sitio, varíen a favor de la nueva oralidad y sus implícitos contenidos culturales. Así lo entendía un genio como Raymond Queneau cuando estimaba verosímil el cuento del emperador chino que cambió las costumbres de sus súbditos mudándoles su lengua y así lo entenderá cualquiera que haya reparado en los efectos sobre la cultura europea del impacto del inglés invasor sobre sus viejas sociedades. Aquí mismo hemos pasado ya de la gramática a la tradición y andamos en plena trifulca empeñados en borrar los garabatos más entrañables de la vida de la generación siguiente. Comparados con Rwanda, en todo caso, parece obvio que nuestros novadores llevan el paso cambiado.
Publicado en La Cruz del Sur | 5 comentarios »
26 de Agosto de 2010
Tras la bajada de pantalones de Melilla (y la de Rabat), no se pierdan la palinodia entonada en Cádiz por el senador Carracao (PSOE), portavoz de Exteriores en la “Cámara Inútil”, sobre Gibraltar, agachándose más si cabe que Moratinos a favor de una salida “a 30, 40 0 50 años”, basada en la “cosoberanía”. Nada de colonia ya, pues, sino paisito soberano que debe ser tratado con guante de seda. Hay que ver lo que puede un “paraíso fiscal” y la jindama que inspira el que lleva y entiende las cuentas secretas. Una razón más para estar al lado del alcalde de La Línea y su rentable fielatillo.
Publicado en Belmonte: Tercio de Varas | No hay comentarios »
26 de Agosto de 2010
Nada para salir del paso como las palabras, los conceptos inventados para entretenimiento del personal que las Administraciones no han tenido nunca la intención de cumplir ni remotamente. Ahora denuncia el Ayuntamiento de la capital que ni el Gobierno ni la Junta han dado un palo al agua para hacer realidad el tan publicitado “Plan de Inclusión Social”, que lleva dos años dando tumbos o relegado en la nevera, y con menos posibilidades de ser atendido cada día que pasa con la que está cayendo. Otro cuento, otro camelo, otra raya en el agua. El “régimen” debe a estos trucos una parte sustancial de su estabilidad.
Publicado en Aron: El Velódromo | No hay comentarios »
25 de Agosto de 2010
La declaración del general Petraeus, procónsul yanqui en Afganistán, admitiendo la posibilidad de una reconciliación con los talibán, ha coincidido en el tiempo con la noticia de una nueva lapidación perpetrada por esos fanáticos, en esta ocasión sobre una pareja de adúlteros –una joven casada de 23 años y un hombre también casado de 28—a los que un centenar de verdugos ha apedreado hasta la muerte en el pueblo de Mullah Quli, cerda de Kunduz. De la cuerda propuesta lanzada por el general pudiera deducirse una relación con un rival convencional, algo así como un lance normal en toda contienda donde las paces, por una causa o por otra, son siempre posibles, pero que difícilmente podría pensarse sabiendo que esa paces deseadas se refieren a un enemigo brutal cuya persecución –al menos en teoría—se viene justificando precisamente por esa condición salvaje. No hace más que unos días, Petraeus y el mundo entero pudo enterarse de que los talibanes habían azotado feroz y públicamente a una pobre viuda encinta antes de liquidarla de tres balazos en la cabeza, y desde luego es notorio que la mutilación del ladrón viene aplicándose sin contemplaciones, no por decreto de los tribunales del Estado sino por decisión de ese bando extremista que aplica el código islámico en su máximo rigor. Esta vez, según testigos y agencias, a las víctimas las han colocado en medio de un círculo, a las afueras del pueblo, con las manos atadas a la espalda, y han sido los propios sectarios quienes han ejercido de verdugos de los desdichados, como si con su gesto hicieran un despectivo guiño a la condescendencia occidental justo en el momento de producirse la oferta pacificadora. Pierden el tiempo quienes buscan un acuerdo pacífico con los bárbaros. El tiempo ha de confirmárnoslo, eso es seguro, pero, desgraciadamente, sobre un triste e irreparable balance que era del todo previsible desde un principio.
Negociar paces en circunstancias que implican la preponderancia de un grupo sobre el propio Estado carece de sentido. Hacerlo cuando ese grupo constituye de hecho una banda fanática para la que los derechos humanos nada significan, supone renunciar a la mera posibilidad de esos proyectos civilizatorios que tan alto se proclaman cuando hay intereses económicos por medio. Aunque, bien pensado, ¿acaso no es esto la multicultarilidad que todavía reclaman con vehemencia no pocos ingenuos? Pienso en la pareja lapidada, en la maldad implacable de sus verdugos, en la inopia mental que supone la vigencia de un código semejante y siento que estamos atrapados, como tal civilización, en un atolladero del que ni con armisticios ni sin ellos podremos escapar nunca.
Publicado en La Cruz del Sur | 1 comentario »
25 de Agosto de 2010
Me comenta divertido un economista amigo la propuesta de la Oposición de devolverle al Gobierno los famosos solares con que nos pagó la llamada “deuda histórica”, como pago en esta ocasión de la que la autonomía tiene contraída con el Estado, un trueque inobjetable como no sea desde el integrismo partidista. Rechazarlo sería tanto como decir que se admite en un pago el billete con que, anteriormente, se saldó otra cuenta, pero cuyo valor sigue siendo, evidentemente, el mismo. La Junta y el Gobierno han caído en su propia trampa y de ella no van a salir más que cediendo o trasquilados.
Publicado en Belmonte: Tercio de Varas | No hay comentarios »
25 de Agosto de 2010
Menuda ingenuidad, yo diría que casi panoli, la del PP al anunciar que se propone averiguar y poner en claro la maraña de enchufes organizada desde hace 35 años por el PSOE en nuestra provincia. ¡Menudas agujas y menudo pajar! El PSOE ha hecho en Andalucía lo mismo que el PP, pongamos, en Valencia, con la diferencia de que una hegemonía de diez trienos le ha permitido blindar ese ejército clientelar a machamartillo. Por lo demás, ése del enchufazo general es un secreto a voces que un simple seguimiento cuidadoso en los boletines oficiales podría resumir sin error.
Publicado en Aron: El Velódromo | No hay comentarios »