Varas de medir

Como aquí procuramos no usar más que una vara a la hora de medir, hemos de señalar hoy la incongruencia que supone la crítica del presidente del PP andaluz a la Presidenta de la Junta y a su socio para todo, Ciudadanos, por excusar el tirón de manta en el penoso “caso Faffe” excusándose en el argumento de la espera del fallo judicial. ¿Acaso no hace lo mismo el PP cuando enmudece ante el escándalo de su concejal de Utrera alegando que aguarda a que se pronuncien los Tribunales? “Suum quique tribuere”, decía Ulpiano: dar a cada uno lo suyo, ni más ni menos. No parece que los partidos estén hoy por la labor de someterse a esa antigua regla de equidad, ni por la izquierda ni por la derecha. Y lo peor es que me temo que por el Centro tampoco.

Poderoso caballero

En uno de los relatos contenidos en “Gog” dejó hablar Giovanni Papini, allá a comienzos de los años 30, a un excéntrico millonario que un día decidió comprar un país. La idea era quizá todo menos una metáfora, porque la Historia está repleta de millonarios que actúan, en la práctica, como auténticos dueños de países, dicho sea en la perspectiva marxista de la función estrictamente mediadora del Estado respecto del poderío económico. No es preciso ser marxista, sin embargo, para aceptar esa imagen del plutócrata en un mundo en que, cada dos semanas, los magnates compiten en la revista “Forbes” o en “Fortune” por escalar sus famosos ránkings. El poder del dinero no se implica hoy en operaciones tan delicadas como la compra de países porque anda ya sobrado de instrumentos de control económicos y políticos capaces de someter a su capricho las decisiones públicas. ¿Para qué correr riesgos si, para dominar, al Estado le basta y le sobra con superar la propia productividad de los países? Un reciente informe nos descubría hace poco que ocho empresas españolas y otras diecisiete multinacionales facturan ya anualmente cifras superiores al PIB de países como Bosnia, Malta, Portugal, Albania o Kuwait, como es el caso, respectivamente, de Visa, Netflin, Appel, Tesla o Amazon.

¿Me creerían si les digo que el Corte Inglés supera hoy en beneficios a Libia, Mercadona a Nepal, el BBVA a Estonia, Inditex a Paraguay o el Santander a Panamá? Un país como Chile tiene poco que hacer, a la hora de competir, con la Wolkswagen y la propia Bélgica se reconoce tan inferior en rendimientos a Walmart como el Líbano a Repsol. ¡Gog sería un precursor pero no hay duda de que, en este momento que vivimos, acaso sería también un pringao, teniendo en cuenta que el presidente de Telefónica decide hoy más que el de Luxemburgo y el de Coca-Cola más que el boliviano.

El dinero es, sin duda, el Gobierno en la sombra, y no solamente en relación con países pequeños y medianos sino, con toda evidencia, también con las grandes potencias. ¡A ver si no iba a ir tan descaminado Marx, al menos en su profecía sobre el dominio progresivo del capital! No hay más que contemplar –con la lógica inquietud, por supuesto— el crecimiento diario de la nómina millonaria en China y, en menor medida, en India, pero sin dejar de dedicar alguna mirada a nuestra paradójica imagen dual de país arruinado con tantos millonetis, en el que los jubilados claman por sus míseras pensiones y los sindicatos mendigan la subvención al poder de turno. No somos los más pobres pero nuestros ricos destacan cada día más. ¿Será que algo no funciona en nuestro apedreado sistema?

El remate

Todo es empeorable, no cabe duda, incluido el mamoneo contractual de las empresas públicas de la Junta. Última noticia: un jefecillo de la ya célebre Faffe contrató con la empresa de su cuñado fontanero unos 2.500 “servicios” –según la Guardia Civil a pesar de “carecer de solvencia técnica”— por un valor de casi 650.000 euros del ala. ¡Feliz mangancia, pues he ahí a un fontanero llevándose el manso por “servir” encargos de “mantenimiento, transportes, mudanzas, envíos, comidas y bebidas o cátering”! Casi nada puede sorprendernos ya en los tejemanejes perpetrados al amparo de la impunidad del “régimen”. Pero admitan conmigo que cada día nos topamos con un “caso” más grave. La Junta de Andalucía ha conseguido el “grado cero” del surrealismo pícaro. Juan Guerra ha resultado un alma cándida comparado con los que vinieron después.

El tabique

Está anunciada para hoy la comparecencia parlamentaria el consejero de Empleo para explicar (es un decir) la situación vivida por el funcionario sometido al ostracismo –tabique de por medio– desde que aseguró al juez que los cursos de formación eran “el negocio del siglo” en manos de los “agentes sociales”. Piénseselo dos veces el lector si, por ventura, alguna vez le proponen declarar sin miedo porque en adelante será “testigo protegido”, pues a la vista está que esa figura no funciona aquí tan bien como en las películas americanas. Son varios los funcionarios crujidos que sufren en la Junta por salirse del carril. Un Presidente andaluz dijo en una ocasión –¡y en el Parlamento!— que el funcionario tenía que servir al partido del Gobierno y sanseacabó. De lo que no habló todavía fue de aislarlo con un tabique.

A más a mas

Lo de la Faffe –ese prodigioso refugio de “enchufados”– puede que acabe eclipsando otros soles corruptos. Nuevos ejemplos: un ex-alcalde iletrado que, durante años, iba a la oficina exclusivamente a “leer el periódico y a dormir”; otro, también del “régimen”, que aunque ese departamento no existía, se hacía llamar “director de Asuntos exteriores” de la acogedora fundación, pero sólo aparecía por ella una vez al mes; y un tercero en concordia cuyos pagos con “tarjeta black” en sus “alternes” sicalípticos (¡14.000 euros del ala!), doña Susana disculpa con el argumento de que luego ha pasado mucho tiempo, mientras la consejería de Empleo permanece hermética y la autoridad trilera oculta las pruebas del mangazo. No parece que exista la menor voluntad de luchar contra el agio. Menos mal que Ciudadanos garantiza la “tolerancia cero” con las corrupciones, que si no…

Situación límite

Perdone la insistencia el paciente lector, pero es que la situación del narco en la costa gaditana sobrepasa ya el límite de lo tolerable. En la tertulia de Carlos Herrera, el responsable de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, nos traza, con serena energía, el cuadro solanesco que allí se vive. Habla sin circunloquios y por derecho de la presencia progresiva de las mafias, del establecimiento de “cárteles” en la comarca o de la acción de sicarios pagados con el dinero del crimen, frente a unas fuerzas del orden débiles, desprotegidas y escasas. Y reclama al Gobierno, con toda la razón del mundo, la declaración de Zona de Especial Conflictividad, es decir, le dice sin tapujos que deje de mirar para otro lado. Todo es urgente ahora en Cádiz. Esperar a que se pudran los problemas constituiría una auténtica dejación de funciones.